jueves, 18 de diciembre de 2025

Agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor

Primero fue Paco, este año hace 10 que el café se nos revolvió aquella mañana de primavera. Y ahora antes de terminar el 25 fue Robe quien se fue con Gilesspie, Zappa, Mercury y Camarón. La válvula de escape de los millenials desde primaria hasta los 40/50. Desde repetir estrofas de Jesucristo sin entender totalmente su significado en las excursiones del colegio, volver a encontrar la canción en la peli de Barrio en SCR, Salir en fiestas, sidra, kalimotxo, JB cola, resacas con Deltoya, líos, viajes, Golfa, besos, Suceden porros, exámenes, biblioteca, lectores mp3 USB, Standby con Budweiser...¿...2002..? Copias de CDs en el coche Pola-Gijón Gijón-Pola llueva nieve o haga sol, gracias Berto Mateos ;) Todas las referencias al viento, al aire, a la llegada de la primavera y el otoño, el amor, la aventura, las banderas, los maderos, follar, muerte, experiencias, alma.

Cada canción me retrae a distintos escenarios, la plaza de toros de Gijón en un verano 2004, casi que puedo ver los autobuses nuevos (de aquella) y el embote de electrónica analógica que estaba preparando para septiembre. Con Conrado y su colega experto en Extremo, devoto de Pedrá, y Noé que de importante abogado pasó a indio, y una piedrita de jacho. Veranos de universidad, la playa de San Lorenzo con sus borrosas farolas por la noche caminando de Cimadevilla a saber donde... veranos de veintitantos. De ese concierto tuve una camiseta por un breve periodo de tiempo hasta que mis padres encontraron cierto desacuerdo con el mensaje escrito en el pecho con letras amarillas a tamaño palmo: PUTA. 

Los exámenes y caminatas a la universidad en Valladolid, los días de kayak... el concierto en San Mateo 2008 con los zoopolesos, TODOS. Primero fue la dulce introducción al caos, que en bucle y muy apropiadamente nombrada engrasó mis tardes en el aulario aquel Junio 2008, al tiempo que nacía Mar, y antes de embarcarme en AEGEE para Rumanía en verano. A partir de ahí el álbum fue conmigo en todos los viajes, embarques, retrasos a partir de 2010 ahora ya sonando en móviles Nokia y Samsung.

Por carreteras nacionales británicas, en 2012 se escuchaba como la realidad que necesito se ha ido detrás de ese culito entre risas rubias, fines de semana explorando la costa de gales, una caja de cambios rota en Bath y muchas tardes en casa haciendo recetas de cocina en el OX266PG. El material defectuoso volvió a aparecer años más tarde para preguntarle al carcelero cuanto queda, aquella semana en la que yo llegaba a casa un lunes de Hungaroring habiendo dormido en Frankfurt con falta de explicaciones y credibilidad. 

Y ahora que ya es tarde lamento los conciertos a los que pude haber ido y no lo hice, ya en Valencia, de nuevo en Asturias, festivales. Imposible no acordarme cuando paró a media canción, que efecto más raro que la iluminación siga cuando la música se detiene, instrumento a instrumento mientras Robe se parte el pecho llamando la atención a golpe de "hey hey hey ya está, ya está bien" para decir que ya estaba bien de tanto cachi volando y tanto cachondeo jajajajaja. Se rompió el molde.

Hoy, después de varios días de lluvia vuelve a salir el sol, y encuentro a otros por la ciudad, en cada semáforo escuchando sus canciones en el coche, en la moto, en la gasolinera. Y pienso "otro como yo". Y pienso "¿cuándo fue la última vez que me vi identificado tan rápidamente en un semejante?"

Gracias Robe.



jueves, 28 de marzo de 2024

Iros todos ATPC

Muertos en vida,

dando consejos que para mi no tengo, 

ni contempláis buscar la salida,

a la construcción estatal-social,

que os han dicho se llama vida,

y cómo vais a buscar nada,

si debéis estar sordos sin oír los grilletes,

que vuestros putos votados dirigentes,

os ponen al cuello,

al rebaño también lo guardan con perros,

los perros-maderos de azul o verde,

o munipas de pueblo puestos a dedo,

cobrando el sueldo que ya quisiera el obrero.


Me pedís y recomendáis calma,

los que ni esperan ni aspira (a nada),

muertos en vida,

eso sí con mucho miedo a la muerte,

difícil de entender,

ya que desperdiciáis el presente,

y así cumplís:

- Estúpidas normas de mo-vi-li-dad.

- ¡Caballero póngase la mas-ca-ri-lla!

- Vigile y acuse al vecino desde su balcón.

- Peléese con la fa-mi-li-a,

  por la paranoia de contagiar a la a-bu-e-la.

- Póngase la puta pauta completa.


Para ser el perfecto lobotomizado ciudadano ,

presuma de solidaridad,

todos sois muy humanos... siiii....

Oculte su opinión personal,

no destaque, no llame la atención,

mézclese en el rebaño,

espere a que llegue la inmunidad,

de la que tanto le han hablado, 

sea un buen esclavo,

como los aliens de Toy Story, 

sigan la voluntad del gancho del estado.


A mi déjenme ser, déjennos ser a los demás,

los que no queremos pertenecer,

a ningún colectivo desfavorecido,

el individualismo es nuestro sino, 

así como el pensamiento crítico,

la soberanía personal  un sueño,

rodeado de borregos, cagones, empesebrados,

dependientes del estado,

seguidores de plegarias baratas,

desesperados por pertenecer,

desconocedores del peso que

como grupo deberíamos tener,

si no fuese por la droga que os meten en TV,

y los judíos que venden a sus hermanos sin miramientos,

por comisiones de Ministerios,

o Colegios Profesionales, 

venderíais a vuestra puta madre, 

por 1€, mentalidad de país pobre, 

pueblo acomodado, vago y deficiente.


Años después sospecháis que os tomaron el pelo,

al menos yo no caí en ese agujero, 

e intenté advertir a otros, que me tacharon de potro loco,

sacando pecho de lo bien que obedecían,

aún así me considero afortunado, salí de esta con vida,

no soy más listo que nadie, pero si siento más que muchos,

huelo las mentiras de estiradas y larguiruchos, 

comprometidos con las buenas causas,

bueno no todas en realidad, 

solo las que la propaganda institucional alcanza, 

y yo no se que fue, dejad de preguntarme,

igual que se que la purria que os contaron nunca fue,

la clave no es saber que es, más bien lo que no es,

ahora os toca digerir las corruptelas,

de vuestros representantes,

como el putero Ábalos o la nini Ayuso,

el sabor a mierda no lo tapará el edulcorante,

el caso es nombrar algunos, 

porque cada partido en cada pueblo y provincia, 

se llevó dinero al bolso a costa de su miedo, 

 

Sigan votando su color favorito, 

todos son la misma basura ideológica,

listas cerradas, representantes impresentables,

amigables copazos en la cafeta del congreso,

se toman nuestros títeres locales,

obedeciendo planes supranacionales,

todo es un show para robarte la vida,

tú, yo y el de más allá somos carne de cañón, somos hormigas,

tratarán de convencerte de que tienes más en común 

con el gobernante que con la persona que tienes delante.


Hoy no Hay más.

martes, 6 de febrero de 2024

El vínculo de los pVt0s perdedores

Harto de chistes, prejuicios y comentarios desdeñosos hacia cualquier grupo o individuo, sobre todo cuando se trata de bromas de calidad intelectual cuestionable. Pongamos que hablo de los españoles que visitan México, quienes se creen más astutos que nadie cuando visitan Latinoamérica y se quejan de la lentitud, la suciedad, la forma de conducir, lo peludas que son las mujeres, el feo acento, etc. ¿Suena familiar? Son los mismos españoles que, con resignación y, lamentablemente, a veces con razón, deben soportar comentarios similares de sus vecinos del norte: "ah, maniana, maniana, now mehor sista, ¿si mu-y bien? trancuilo, trancuilo".

Quisiéramos pensar que la gente aprende, que cuando un mexicano viaja a un país árabe recuerda las críticas que ha recibido de los españoles, ¿no es así? Trata a los demás como quieres ser tratado, recuerda cómo te has sentido maltratado y evita repetir comportamientos que tú mismo has sufrido. Sin embargo, la condición humana, con la que nos pintamos la cara, ya sea españoles, norteuropeos o sudamericanos, cuando podemos "dar por culo", no desaprovechamos la oportunidad. Escuchamos los mismos comentarios rancio-despectivos sobre la población árabe: "cuidado, aquí tiran del cordón y explotan", "no mames que las viejas todas tapadas va a ser que aquí si se casan por amor wey", sin molestarnos en cruzar una palabra con nadie, sin dar oportunidad de descubrir y aprender lecciones de estas culturas que nos han sido ocultadas y de las que nos han prevenido con propaganda occidental basura durante años.

Como firme defensor de la libertad de expresión, cualquier juego de palabras puede utilizarse en beneficio de la comedia y la crítica, sí. El caso es que los comentarios son siempre los mismos 3 o 4 - las mentes dan para lo que dan - repetidos una y otra vez, día tras día, para ganarse el favor del jefe, del amigo, del otro viajero extranjero que te acompaña, de otro viajero extranjero que ayer se perdió el chiste, de otro viajero extranjero que ya escuchó el chiste pero que el locutor no recuerda habérselo dicho, y el otro se vuelve a reir igualmente.

Las relaciones entre extranjeros en terceros países también merecen ser analizadas, lo que me lleva al siguiente punto: el vínculo de los perdedores; perdón, de los putos perdedores, los inseguros, los flojos, los que solo saben sentirse fuertes en grupo criticando a otros. Si un inglés o alemán menosprecia a un mexicano en México, oh sorpresa, en Oriente Medio son los mejores amigos porque "no hay donde tomar una maldita birra, me quiero morir, ya no más". Y ya tienen su punto de unión, su nexo, basado en carencias y sentimientos negativos. Sin ni siquiera rozar la superficie a su paso cuando caminan, tan lejos de un nivel de consciencia mínimo donde agradecer la oportunidad de ver cosas que tus semejantes en casa nunca verán, buscar, descubrir y encontrar lo positivo, lo que acerca tu cultura a la cultura del destino, como es el caso de los mexicanos y su amor por la comida picante, por ejemplo, o las palabras españolas latinoamericanas que derivan de palabras árabes.

Llegué tarde a entender que el camino hacia adelante se basa en los pilares de paz, amor y unidad, pero llegué. Gracias a tod@s aquell@s que me han ayudado a abrir los ojos, gracias al hip hop, a los viajes, a las compañías que frecuento. Tengo banderas que quemar, algunas con barras y estrellas, otras rojigualdas, no por lo que representan para sus incondicionalistas fans, que nadie se ofenda, sino por lo que representaban para mí. Intento corregir mis malos hábitos del pasado en cada oportunidad que tengo y redimirme; yo no soy uno de ellos.

Arderéis en el infierno.

Jeddah, Febrero 2024.



jueves, 18 de enero de 2024

All at once

Cerramos 2023, hace ya 15 años que terminamos 2008, cuando todo empezaba, y digo todo empezaba porque fue el año de mi primera exposición internacional a raíz del mal culo que me salió en Valladolid en ese segundo cuatrimestre universitario.

Aquel verano, aquel caluroso y largo verano de 2008 que comenzaba con dos días de resaca de exámenes, sin coche no recuerdo por qué, pero sin coche, tuve que buscarme que hacer en Valladolid visitando el museo de la ciencia y el planetario. Recuerdo que había un Williams Renault F1 de 1995 en el museo, y recuerdo la sesión proyectada en el planetario “La Cruz del Sur”. Mostrando los cielos del hemisferio sur, quizás una introducción para las noches que pasaría observando éstos a uno y otro lado de la cordillera andina años más tarde.

Al día siguiente All At Once de Jack Johnson sonaba en mi Nokia smartphone - aún con botones - justo en el momento que el jefe de estación tocaba el silbato para dar salida al AVE en la recién estrenada línea Valladolid-Madrid. Poco después me encontraba con Andrés y Marcos en el coche bar. No nos veíamos desde hacía meses y nos pusimos a comentar y planear los conciertos que veríamos en Rock in Rio Madrid esa misma noche. Funny enough, 10 años después Beth, una inglesa “bien, muy bien” que conocí en la boda de un compañero de trabajo me invitaba a ir con sus amigas al mismo festival. Out of time!

Aquel año 2008 moldeó mi realidad, viajar, creer que existía la posibilidad de trabajar en las carreras, el trato continuo con extranjeros... por azares de la vida y ganas de salir del tiesto participé en una semana de intercambio con otros estudiantes europeos en Rumania durante 2 semanas. Eso fue agosto, creo. Allí fue donde rompí a pensar en inglés, me di cuenta lavándome los dientes el segundo o tercer día en Iasi, ¡que estaba pensando en inglés!

Dos semanas antes, en Lisboa, de nuevo con amigos asistiendo al Optimun Alive (RATM, Neil Young…) había aprovechado la ocasión para visitar el circuito de Estoril y enterarme “como ser ingeniero de competición”. Algunas indicaciones más o menos acertadas apuntaban a, los entonces novedosos programas master de universidades privadas. Con todas las ganas envié mi inscripción al mejor master de todos, y me rechazaron.

Para demostrar otra vez que intenciones ganan galones, diplomas firmados por señores a los que algunos llaman reyes y títulos-académicos-saca-cuartos que no pasan de ser papeles para envolver chorizos. Sin saberlo, e incluso enfadándome en su día por la negativa respuesta, a día de hoy me doy cuenta que el destino salvó a mi familia de quemar los 14000€ que costaba la matrícula, más la manutención en fucking Mondragón durante 2 años. De buena me libré.

A día de hoy, mirando atrás, parece que todo fue All at once desde ese verano 2008. Parece que fue anoche cuando le contaba a Laurien en aquel bar de Brasov mi plan. Parece que fue ayer el Rock in Río Madrid, Estoril, Rumanía AEGEE, finde año en Leiden AEGEE, verano 2009 en Edinburgh donde mi familia de acogida me preguntaba dónde me veía en 5 años, ¿y que sabía yo? Como mucho donde quería estar; Holanda y dónde estaba enclavado; España, la podrida España de la crisis del 2008. 

Seis meses después, me salva el destino con unas prácticas en Alemania. Y empezaba mi carrera laboral un 4 de enero, llegaba a mi nueva ciudad después de 14 horas de tren – gerne mit DB -, tras haber pasado fin de año en Utrecht. Hice varios transbordos en estaciones germanas espolvoreadas de nieve, recuerdo que Gottingen era una de ellas. Sospecho que ese día me aficioné a los pretzel que acompañaba con el cappuccino en cada estación que hacía cambio de tren. Flipaba con el trajín de las estaciones alemanas. Mi nuevo compañero de piso Markus, y su novia con pelo rubio-blanco cosa que nunca había visto antes, me daban la llave del apartamento en la penúltima parada del último trayecto, en Gotha. Juro que llegué a ese apartamento por indicaciones. Google Maps no existía entonces. Lástima que Markus se fuese a mitad de febrero para hacer unas prácticas en Malaysia, un tío muy de p*t* madre, que no he vuelto a ver. 

¡Qué primavera fue aquella de 2010! Aún recuerdo el olor de los tilos, las noches en bici, el helado de fresa - que fuera de España sí sabe a fresa y no a yogur de fresa -, el sabor de la mostaza en los bratwurst los días de barbacoa y las conversaciones con mi querido grupo de Stammtisch, con los cuales aún mantengo contacto. Pasado el verano nos vamos a Holanda, ¡y a la primera vivo en Leiden! El lugar que me conquistó hacía dos años. De nuevo, una nueva vida, me apunto a un club de kayak para estudiantes y hago vida con mis compañeros del club, cenando y participando en actividades después de entrenar. También visito Zandvoort regularmente para hacer fotos, Amsterdam cada vez que alguien venía a visitarme, los coffeeshops con otros expats… y antes de aprender Dutch, justo cuando estaba en el sweet spot de mi vida social, a punto del suicidio en el aspecto laboral, ¡viene el destino y me salva de nuevo! Cambio de país a UK. En febrero 2012 estoy en la fábrica de Lola Cars Ltd., luego de vacaciones en Sicilia con una novia holandesa de catálogo, poco a poco empiezo a pisar paddock y pit lane en Paul Ricard, Snetterton, Silverstone, Oulton, Spa… ¡y de repente me encuentro trabajando en las 24 Horas de Le Mans! Por un tiempo la M1-Luton fue la ruta habitual de los fines de semana para ir a Amsterdam, hasta que en 2013 me mudo allí.

En 2014 cuando parecía que mi fantasía de carreras terminaba, la misma semana en la cual me entrevistaban para un puesto de oficina trabajando en homologaciones de vehículos, recuerdo al super boss que me entrevistaba - incluso recuerdo su calva brillante, su nariz puntiaguda y su super traje de rayas, similar al uniforme del personal de vuelo de Iberia en aquellos años -, me vieron tan tan tan tan motivado que me dijeron “piensa que es lo que quieres hacer y me escribes en dos semanas”. Pues bien, justo esa semana se me abrían las puertas del cielo cuando el teléfono sonaba para Formula E. Gracias y 1000 gracias Mr. Arnott, siempre tendré una deuda con usted. Beijing en octubre 2014 fue la primera carrera para todos nosotros, el germen de tantas y tantas historias y el germen de mi vida profesional, de forma más o menos continua en el automovilismo. Desde ahí ya es otra historia, la de la cima y el descenso. 

Los primeros acordes de All at once sonaban hoy en el coche, y pensé All at once for the last 15 years. Tengamos cuidado con lo que deseamos.

Asturias, Enero 2024.

martes, 9 de enero de 2024

¿¡Pero qué cojones hacé un gallego en el Triángulo de Bernal!?

 


Acababa de enterarme de la muerte de David Bowie. Y aquí estoy, otra vez, en la frescura artificial del aire acondicionado, fumando en esta habitación de hotel. ¿Hotel Castelar esta vez? No, no, no... Castelar fue el primero, el del ascensor... No puedo evitar sonreír de la maravillosa nostalgia que me invade al recordar aquel ascensor. No logro recordar el nombre del hotel, pero ahí estaba yo, cuestionándome la dirección de mi vida, mientras esa mujer que se hace llamar mi puta hablaba en serio, ¡y vaya sobre qué cosas!

Qué placer... sentir la moqueta bajo mis pies descalzos tras la ducha, el aroma de la barra de jabón Dove impregnando el aire de la habitación, siempre y cuando el aroma a sexo condensado lo permita. Eso sí que era perder la cabeza follando, papá. Por la ventana, el zumbido constante del aire acondicionado, con una térmica de 35º C. Incluso el agua de la piscina estaba caliente esta mañana.

Buenos Aires, Enero de 2016.


Supongo que seguirá con su vida, sus cuadros y pinturas, su arquitectura, su supuesta experiencia como higienista dental y con el tal Sebas, manteniendo esa extraña relación entre lo apasionado y lo paternal. Le hablará de sus amantes, manipulándolos cordialmente entre los dos. Una vida de check-ins y check-outs en hoteles por todo el país, desde Rafaela (Santa Fe), pasando por hoteles en Avenida de Mayo y Corrientes, el departamento de "la tía de Neuquén" en Calle Armenia, ahora tengo depa en Bartolomé Mitre al toque del Congreso. También el departamento en Triángulo de Bernal... - ¡Triángulo de Bernal! "¿Pero qué cojones hacé un gallego en el Triángulo de Bernal?" decía Fer cuando arrancábamos de cargar nafta al taxi en la YPF dos cuadras más adelante - ¿Cómo será esa vida? ¿Cómo será vivir entrando y saliendo de otras vidas en días alternos de una semana? Vivir de una maleta, ya sea por un viaje de trabajo, esta semana mudanza a la casa de la hermana, tengo dos horas para merendar en London City, nos cruzamos en un encuentro fugaz en Parque Lezama... verso, verso, todo verso, puro verso gallego. Una vida insostenible, ¡pero que buen viaje le dio a la mía!

Valencia, Septiembre de 2018.

viernes, 5 de enero de 2024

No te necesito

"No te necesito", así se desenmascaran los que únicamente se arriman a ti por conveniencia puntual. 

Sea ésta una pareja con agujeros que tapar y remendar en los bolsillos - en sentido literal y figurado - , aspiraciones vitales superiores a la posibilidad actual-real devenidas de las obligaciones que conlleva ser la perrita faldera de su BFF; o sea éste un socio pistolero-superviviente-autónomo que "cambia cromos" haciendo, dando, y tomando trabajillos y chapuzas; más tomando que dando.

En ambos casos, cuando empieza a entreverse el ocaso, cuando el sujeto se vuelve esquivo, casi casi al final de la función sale la frase "no te necesito, si es que lo bueno es que no te necesito". Parece que hasta se sorprenden al decirlo. En ese preciso momento sabes que, aunque te hayan devuelto lo prestado, el balance de la empresa siempre tendrá más apuntes en el debe que en el haber. 

A ambos personajes que hoy recuerdo en esta entrada, y a los demás vivos que he tenido la suerte de no habérmelos cruzado (aún) en vida pero se aprovechan de otros, que os den much.. p...



Pd: Feliz Noche de Reyes.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Cloro y Lomo

 

No sé cuándo comenzó el día de hoy, quizás ayer lunes a las 9AM en Abu Dhabi (5AM España). Me pasé el día con Hansel poniéndonos al día en un mall, comiendo, hablando, comprando le pañuelo árabe ¡y porque no encontré la túnica! de postre un Balaklava y un té, después paseo, café, tienda de Lego... gigante, con zona para dejar a los niños mientras los padres hacen compras. ¡Al llegar Hansel dice “I’m bringing my kid so he can play for a while, although the does Duplo!" y pienso "How cool would be playing here". Cantidad inmensa de modelos, ciudad, Star Wars, Technic, mesas con piezas... el sueño del Legófilo.

A las 22 me despido de mi equipo belga, con el que llegamos a liderar la carrera en las primeras dos horas para terminar las Gulf 12 Hours en 15 posición general y cuartos en la clase AM para pilotos amateur, gentleman drivers. Me alegro de haber conocido a Gerard, el indio que nos ayudó con la logística y me decía que yo era un ciudadano global, que estábamos en contacto para hacer negocios, le había gustado. ¡Qué buen tipo! El taxista que me lleva al aeropuerto de Nepal, y planea quedarse dos o tres años más antes de ir a Europa, no quiere volver a Nepal. Voy al aeropuerto para volar AUH - IST. Que ocasión de pedir un turkish cafe y fumarse un cigarrillo viendo los aviones despegar desde la terraza de la terminal, enjaulado. Luego IST - VLC llegando a casa las 11:30. Voy a trabajar a la oficina, termino el report y me reúno para comer con Jesús (socio nave), llego a casa, dejo el coche mal aparcado a propósito para obligarme a hacer la bolsa de la piscina. Sin ninguna gana de ir en ese momento, pero movido por la satisfacción prevista que tan bien me sienta y me da super poderes.

Hago algo de gimnasio, con la camiseta del CABJ que me hicieron pagar a polvos y dolores de cabeza en Buenos Aires hace 8 y 7 años. Hoy más flojo que otra cosa, pero cumplí, me esforcé, no hice la siesta para poder agarrar el jetlag esta noche. Me voy a la piscina. Todo el esfuerzo se recompensa cuando llego y veo 3 calles vacías y agua plaat, de plato. Solo una mujer en la cuarta calle. Hasta me doy cuenta de que estoy sonriendo, me ducho y por supuesto que me tiro de cabeza, sin ni siquiera bajarme las gafas de la emoción jajaja me doy cuenta cuando estoy debajo del agua, menos mal que no las perdí. Desde la ducha había visto un grupo de niños de 50cm de alto vigilados (enrebañados por los monitores). En principio pensé que me iban a joder el agua, pero difícilmente iban a ser peores que los mayores del aqua-gym de las mañanas 9:30 10:30 11:30 con las más horribles canciones de los 1999-2000-01, La madre de José, Bisbal, creo que hasta Chayanne he oído, disgusting.

Como estoy cansado noto que nado más despacio y no me canso tanto. Es como si tuviese que sacarme toda la fuerza para poder nadar sin perder el ritmo por ir acelerado. Que bien aguantar despierto a pesar del cansancio, hacer gimnasio y ahora estar en la piscina. ¿cuánto aguantaré? Todavía noto el agua fría... Me cuesta empezar el tercer largo… Lo completo y descanso. Cuando estoy por empezar mi cuarto largo, que no he podido completar en un solo outing, oigo un chapuzón - con las googlees no se ve bien a los lados - se tira, o la tiran a una niña con un churro flotador. Bien, hasta que va palmeando y llega al medio de la calle, ¿y si pierde el churro? Poco a poco van entrando al agua todos, al final cuando salía quedaban los flojos agarrados a la escalera lloriqueando y mirando con cara de pena mientras me duchaba.

Los 10 o 20 largos que me eché esta tarde... con la gritería de los nanos, a uno de ellos lo vi usando los flotadores que delimitan las calles como si fuera un ábaco y pensé en si ese nano acabaría siendo ingeniero en la ESA como Pedro.

En medio de todos estos pensamientos, serían las 17:35 porque entré al agua a las 17:32, siempre me fijo en la hora. Acabo de darme cuenta que la niña se tiró al agua a las 17:33 porque fue el minuto en el que terminé mi tercer largo. Planeaba hacer cuatros largos en el 17:33. Me acuerdo, al terminar mi tercer largo y llegar al final, lamentar no poder hacer 4 para cumplir con el 17:33, ¡pero el objetivo no era completar 4 largos en ese minuto! El objetivo era recorrer el camino en sí, intentarlo para al no poder hacerlo sorprenderme por la niña que saltaba al agua con el churro, antes de adentrarse al medio de la piscina recuerdo verla girarse y hacerles el gesto con el dedo a los compañeros que se tirasen.

Cuando termino el largo en el que había visto al niño matemático del ábaco, en medio de todos estos pensamientos como decía, cuando la experiencia ya parecía completa, encienden las luces y el griterío aumenta ¡como en un concierto! Y otro largo más, y otro, y una niña que se queja porque el agua está helada, y le dices que de verdad que no lo está. Y otro largo, y recuerdo que llevo semanas queriendo escribir una entrada de blog titulada “Cloro y lomo” describiendo el recuerdo que me causa el olor del cloro en la piel después de la piscina de cuando iba al curso de natación a la hora de comer en el colegio con Pablito, y pepito y el otro y Abel y aquel... Y recuerdo comer bocadillo de lomo adobado de la carnicería del barrio, que cerró años antes de que nos cambiásemos de barrio cuando falleció el marido de la pareja que lo regentaba. Me doy cuenta de lo afortunado que soy de poder haber ido a la piscina de pequeño, y lo afortunados que son los niños que están en el agua conmigo. Y pienso, ¿qué clase de energía en forma de recuerdo o viaje en el tiempo estoy recibiendo de este chapuzón con 40 bebés? ¿WTF?

Vuelvo a sentirme como en la cola de seguridad del aeropuerto de Abu Dhabi cuando al ver una mochila abandonada en la cola pienso si sería una bomba, y si de repente todos los que estábamos allí, el indio raro con cara y pestañas de Jack Sparrow con su madre en silla de ruedas, el paki con el sombrero de ensaimada, el negro y el indio senior consultores o ingenieros, la rusa de rosa con oros y uñas a la que solo Dios puede juzgar, las familias europeas, la pareja de estudiantes franceses, los grupos de chinos, más pakis… ¡Qué mezcla que somos carajo! Mira como la señora china vieja le da la risa al verse en la cámara de la barrera del pasaporte como a mi, y al negro gigante de al lado también ¡Qué mezcla somos! Y la música sigue y me siento como en el Rey León con todos los animales caminando hacia la salida del sol… con la música de fondo es como si… ¿y si ya estuviésemos en la cola hacia el cielo? ¿Espera, espera, y si ya estuviésemos en el cielo? ¿Hace cuanto que no pienso así? ¿He podido pensar así alguna vez? ¿Alguna vez antes llegué a alcanzar este estado de paz interior y satisfacción? Sin estrés, sin prisas, sin tener que estar, ni ser, todo bien, en su sitio, resolviendo, ajustando las velas.

Y que mejor plan puedes tener para un martes 12 de diciembre, teniendo la nevera llena y algo en la cuenta, que ir a la piscina con un amigo de 50cm, con el que poder jugar a los Lego también.

 

2023-12-12

Abu Dhabi - Istanbul - València

domingo, 19 de noviembre de 2023

Valencia Arte Urbano

Todo el area metropolitana de Valencia está plagado de pinturas en cada esquina y cochera de garaje, murales en sombrías fachadas interiores que se han quedado desnudas ante el derribo vecino, grafitis en puertas, Luce, stencils y papel pintado.

Dejaremos muestra de ello.



viernes, 17 de noviembre de 2023

Mujer de rojo sobre fondo de cerezo

En la consulta del doctor Torres, no hay día que el tiempo de espera sea menor de cuarenta minutos (ya va más de una hora en lo que reviso este texto). Las revistas de la mesa poco pueden hacer por curar mi impaciencia, aún menos por la impuntualidad del centro médico. Ante la impaciencia lo mejor es relajarse, mirar alrededor y encontrar el elemento, persona u objeto que nos distraiga y nos haga pensar, recordar o reír.

Mientras esperaba, salía una pareja de los servicios que se encuentran frente a la sala de espera. Ambos mayores, (muy) mayores, pero enteros, respetables, elegantes, ella elegantísima. Durante su primera incursión en la sala pude notar como se detuvo el tiempo. Ciertamente para mi, y pienso que también para otros presentes. En un principio no llegué a entender el por qué ni el cómo, pero detallé varios pares de ojos fijando su mirada en la pareja. En silencio, no solo en silencio, sino que parecía que el silencio se espesaba a cada minuto que pasaba y cada paso que daban alejándose de nosotros que manteníamos ese leve gesto de sorpresa en las cejas, como esperando a ver qué más dicen, a ver qué pasa, a ver dónde van, yo quiero seguir viendo a estas dos personas por lo extraordinario de su presencia.

El alargado bastón blanco y las gafas de alta protección solar que ella llevaba en la mano, rápidamente descubrían cierto grado de ceguera. Sus ojos sin embargo seguían teniendo fuego, viéndose vivos y penetrantes cuando miraban al infinito. El pelo gris corto, gris oscuro, color mercurio, con buen corte, cuidado, arreglado, sus pendientes a juego con la vestimenta, discretos, los zapatos con ligero tacón, falda, medias y una característica chaqueta roja.

Él con su bastón de madera, vestimenta de otoño-invierno, pantalones de pana, jersey de lana y chaleco. Él también tenía gafas, de pasta regulares. Además, más allá de su apariencia, era la manera en la que interactuaban entre ellos y se movían en el espacio común que compartían con nosotros. Era como si estuviesen solos en el mundo, con decisión, diría incluso que con coraje, aún sin haberlo demostrado, un coraje que se siente pero no se ve, con altas dosis de tranquilidad, la tranquilidad de quien tiene la vida resulta con balance positivo. Difícil no imaginárselos totalmente satisfechos en las próximas fiestas de navidad con sus hijos, nietos y demás familia.

Eventualmente se perdieron entre el trajín de la sala de espera, en dirección a otros pasillos de consultas, para más tarde volver a aparecer. En esta segunda ocasión percibí que era ella la voz cantante, cuando le decía a su acompañante "ahora vas tú al baño, yo te espero aquí, llévame a la silla". Ella le indicaba a él que hacer, a dónde iban, quien esperaba a quien y en dónde. No eran grandes planes de viajes y aventuras - supongo que esos ya se han cumplido con nota - simplemente supervivencia diaria octogenaria cumpliendo con las citas y obligaciones de la vida urbana. Un equipo, haciendo lo mejor que puede con lo que tiene.

Fue en este momento, cuando ella lo esperaba a él, sentada tres asientos a mi derecha en la última silla antes de la pared revestida de madera de cerezo donde creo haber detallado un lunar en la mejilla izquierda.

Al tiempo que mis protagonistas se iban del centro, un nuevo paciente se sentó a mi lado comentando la edad de ellos. Lo curioso es que únicamente se los había cruzado a su entrada, y sin embargo llegó a darse cuenta de su presencia en tan breve periodo de tiempo. Confirmando que esa pareja tiene algo que no solo yo noté. Casi de inmediato, mi nuevo compañero de sala de espera me confesó la suya (83).

- ¿Y tú? ¿40? 

- Casi...

- Un chaval.

- Eso me recuerdo cada día.

viernes, 1 de septiembre de 2023

A vueltas con La Vuelta

Alguien habrá notado que en Julio la luz del Sol tiene un marcado tono blanquecino, en algunos días de Junio la blancura es incluso divina. Pues bien, esta luz de verano y el efecto del fenómeno Le Tour, trasladan a uno por toda la geografía francesa desde la costa azul a Normandía pasando por las cumbres de Pirineos y Alpes. 

En alguno de los días de lluvias primaverales en Mayo, éstas y el verdor que causan en la naturaleza, me recuerda en algún momento a ciertas etapas por bosques y montañas etapas del Giro d'Italia.

Y cuando el verano empieza a acaecer y los rayos amarillentos del Sol indican el comienzo de septiembre. Siendo este septiembre, con letra minúscula, un estado mental más que una delimitación temporal, La Vuelta a España vuelve a pantallas, carreteras y montañas. La experiencia de ver el paso de una etapa en ciudad, ni se compara con una etapa de montaña. Y tampoco es por la etapa en sí, sino por el camino a la etapa.

Es hacer el plan, si viene Ivanín o no, preparar la comida, arrancar temprano, el viaje previo en coche o salida en bicicleta desde casa, pasar a recoger gente, el que se durmió, los primeros 33 kilómetros, el bocadillo de lomo, otros 25 por delante, foto, último reto, mazo, gel, agua, y si has llegado hasta ahí, más tarde o más temprano, recibir la satisfacción en diversas formas. Detallando las cumbres que rodean tu ubicación, el refugio de una incesante cortina de lluvia cantábrica bajo los árboles y un plástico, o el plato de fabes con almejes del reufio que hay en la cima.
 
Hoy me quedo con un pelotón extendido en 4 carriles, recortando una fuga de más de un minuto en etapa llana. ¡Qué polvareda se levanta a su paso! Tengo el recuerdo de la imagen compuesta por esa nube de polvo, los botines negros y calcetines de colores blanco, rosa, azul, turquesa (¿Leopard?), a través del visor de la cámara. Estaba con Castaño en aquella ocasión, en alguna avenida paralela al Guadalquivir hace ¿diez? años ¿ya? A la sombra de los plátanos de blancos troncos que ya iban dejando caer a sus más ansiosas hojas al final de otro verano de interesantes acontecimientos.

¡Por otros diez años de ciclismo!




miércoles, 19 de abril de 2023

Farinaccia


 

Como buen costumbrista que es uno, sigo llevándome algo aprendido de los encuentros casuales, inesperados, pero planeados, con amigos y conocidos en lugares no tan habituales. Sólo me falta recuperar pasarlo a papel y dejar registro de ello.

Ciertamente hay gente con mucho jugo, de la cual aprender, no como referentes ni maestros, ni mucho menos que ellos quieran serlo, sino como meros individuos o exploradores, partícipes de la vida, con una mentalidad, situación e ideales similares a los propios.

Maurizio ha sido desde que lo conocí en 2018 una de estas personas. Es de agradecer encontrar estos “bros”, que pasaron por donde tu pasaste, entendimiento pleno ahorrando explicaciones complejas de situaciones cotidianas molestas que a todos nos afectan… Un buen espejo donde mirarse, donde intercambiar notas de experiencias pasadas y presentes, preocupaciones presentes y futuras, y ver como nuestros iguales resolverían tal o cual circunstancia.

Antes de mandar a la mierda las redes sociales, recuerdo ver asiduamente las fotos y videos de los hongos y hierbas culinarias que Maurizio cultiva en su casa, para sacrificarlas en la cocina. La sangre italiana le hace poner ganas y estilo en la cocina, siempre con algo en mente que probar.

Vaya por delante que no tengo desprecio por la gente atrapada en trabajos por cuenta ajena, lamentablemente la vida es así para la gran mayoría, y ya puede uno considerarse con suerte teniendo un trabajo, sea este mejor o peor.

Confieso, eso sí, que tampoco tengo demasiado aprecio por la gente que no llega a contemplar y planificar el modo de complementar ese trabajo por cuenta ajena en un proyecto personal, así sea un ansiado y lejano sueño de meterse en un negocio propio, por muy difícil de materializar que sea de primeras. Y no hay que cegarse con resultados, pero si hay que ser constante con los esfuerzos y premiar las actitudes para avanzar a pasitos, de poco a poco, ya sea en planificación o ejecución, cada cosa a su debido tiempo, no hay prisa. Se puede cambiar de proyecto las veces que haga falta, lo que hace falta tener, y no tantos tienen, es la motivación, las ganas, la inquietud y la esperanza por progresar y acercarse a ser un individuo sin dependencias directas, ni presiones, ni coacciones de nadie por un cuenco de arroz al que unos llaman nómina y otro sueldo.

Nos pusimos al día, aunque la falta de sueño al final de la semana me dejó el cerebro frito, conduciendo por la ruta de la costa desde Sonoma a San Francisco. Después de cenar con Ale, su mujer, en su apartamento, Maurizio me mostró una de sus ocupaciones, hobbies, proyectos: la farinaccia. Un polvo que elabora el mismo a partir de distintas clases de setas y hongos deshidratados, perfecto para condimentar y saborizar comidas.

-        ¡Epa, que guay! – Dice el subconsciente del que ha tratado de cultivar albahaca, perejil y cilantro, los tres con igual suerte y seco destino.

Me gustó la idea, yo había utilizado setas deshidratadas hace años para una pasta penne con berenjena y queso feta (nos vamos a Marzo 2013 UK). Alguna vez me tiro unas setitas de esas porque el sabor que le dan al plato es otra historia completamente diferente a las setas de plástico del supermercado.

Pero sin quedarnos en la farinaccia, durante el confinamiento Maurizio se hizo su propia mesa de cocina, con tablas de 6 cm de grosor, ruedas, cajón(es?), ranuras para los cuchillos… “y si man, algo tenía que hacer, aprovechando que la dueña del apartamento nos comparte su tallercito donde tiene herramientas”.

Al día siguiente, brunchando en una terraza volvimos a hablar sobre la farinaccia, no en detalle del producto en sí, sino de la función que el proyecto farinaccia tiene para él:

-        Por ahora se lo doy a amigos, como la muestra que te llevas tú, para que me vayan diciendo que les parece y como usan. Lo suyo sería ponerme un carrito los fines de semana en ferias o en zonas con afluencia de público y vender ahí.

Las leyes que en USA regulan la venta ambulante y la ocupación de espacios públicos o privados para puestos de venta callejeros y foodtrucks es infinitamente más amigable, liberal y menos restrictiva que lo que estila en la vieja Europa. No puedo dejar de hacer un comentario a la apestosa España donde el estado te mete mano al bolso antes de prestar ni la primera ayuda en tu emprendimiento. Luego políticos, economistas y tertulianos se rascan la cabeza “España no crece, España no crece”. El puto estado comería a Dios por una pata, y aún se quedaría con hambre. Hasta aquí el comentario anarco-liberal de la entrada.

-        De hecho, el próximo finde quizás vaya a pasar el día con Ale a la playa que visitamos ayer, y allí montemos una mesita o un puestito de algún modo para vender varias mezclas, creo que sería un buen spot, y ya pensábamos ir a pasar el sábado a esa zona de todos modos. Así que hago lo que puedo con lo que tengo.

Tras oírle, sabía que esa frase se quedaría conmigo un tiempo, para reforzar con ella esa actitud con la que uno ha nacido, o le ha crecido en algún momento sin saber muy bien cómo, la actitud de maximizar las oportunidades que tenemos, mirando siempre adelante.

Otro referente, como los mellis y Poche tuneando motos en Buenos Aires, o Facu escribiendo sus libros, Alberto el italiano con su start-up de asistencia psicológica online, Edu con lo que sea que haga con blockchain, Luca con su pizzería en Ghana, Mel con sus casos de oficio en los juzgados, Jose el argentino con su tallercito de soldadura para hacer parrillas, Jesús con sus maderas, armarios, cocinas y proyectos a la carta. 

¡Que guapo ver que sí se puede! ¡Si se pueden tener hobbies productivos que terminen convirtiéndose en una actividad!


viernes, 7 de abril de 2023

Spoor 5b

 Spoor 5b
 
Aquí estoy a pie de andén, otra vez. Otro testigo de nuestro paso por la vida. Despedidas de amigos, viajes al aeropuerto para recoger familiares, carreras para no llegar tarde al trabajo, encontrar al compañero del curso de Holandés que no había vuelto a ver, esperar por los amigos para irnos de fiesta a Amsterdam mientras sujeto la bolsa del McDonals. Esperas eternas en las frías mañanas de invierno descifrando los titulares del periodico, o esperas eternas en las tardes eternas en verano sin viento, esperas acompañadas al amanecer, sin desayuno, retornos solitarios en la madrugada y entradas triunfantes al medio día. Principios de noches de  cena con velitas, finales de viajes tras dejar el coche de alquiler en el aeropuerto. 
 
Ahí se queda Leiden Centraal, con sus luces de Navidad, igual que el primer día que la vi, llegando desde Groningen tras dos transbordos en pueblos que ni siquiera trataré de recordar. Yo he visto como sus vetustos carteles mecánicos eran sustituidos por las modernas pantallas electrónicas, como aparecían y desaparecían comercios de su hall. Igual que yo he visto cambiar Leiden Centraal, la estación también me ha visto cambiar a lo largo de estos meses. Me ha visto partir en distintos viajes, noches de museo, sábados de compras, me ha visto hacer la declaración de la renta en su Starbucks, me ha dado paciencia esperando citas... Me ha visto reunirme con viejos amigos, me ha visto seco, mojado, nevado, triste, alegre, radiante, seguro e inseguro. Y como a mi, a los otros miles de viajeros que pasan cada mañana mirando los relojes de camino a su andén.

Leiden,
Diciembre 2012

Queridos Reyes Magos :)

Queridos reyes magos,

Este año os escribo yo a vosotros. Y es que como ya habréis visto los últimos días de reyes distan de ser los más felices o ilusionantes por mi parte. No es una sorpresa, ¿Quién pretende mantener la ilusión que se malvende en Navidad pasada la veintena? Por eso antes de nada quiero tranquilizaros haciendo os saber que no tengo mayor pesar que el que da la edad al darse cuenta de la limitaciones de una persona en una sociedad que no se ciñe a los regímenes habituales de ésta.

Comienzo, ya que es la primera vez que me dirijo a vosotros (os tuteo si no os importa), agradeciendo todos los regalos de todos estos años, todos apreciados de igual manera, pero recordados con mucho mayor peso cuando son regalos “de niño”, de niño de época de niño, no de niño que me hagan ahora… , El Scalextric, la PlayStation, el otro Scalextric, Legos, más legos, algún juego educativo ignorado, Playmobils para parar un tren… todos los regalos no pedidos y mal recibidos con mala cara – no recuerdo ninguno en concreto pero tengo el firme presentimiento de ello. Hace poco llegué a ver un catálogo de 1991, y me di cuenta de que tenía muchas de las “estrellas del catálogo”. ¡Qué niño tan afortunado! 😊

Por otro lado, uno cada vez aprecia más el (poco) tiempo que pasa con sus amigos, familia y seres queridos. Ver que todo un año de vida se resume en unas pocas decenas de horas compartidas por los más cercanos, y solo un puñado de horas con otros familiares y amigos.

A la vez que triste, te ayuda a apreciar más una conversación con tus padres, con tu tía, con un amigo… las conversaciones que de verdad se aprecian rara vez superan en dos el número de participantes (pienso).

Y así vamos años tras año, sin rumbo, extrañando en la distancia, aborreciendo y aburriciendo in-situ ya sea aquí o allá, el caso es quejarse. En lo laboral no hay queja, se lo que me gusta, creo saber cómo vivir de ello, ojo que no es un mar de aguas calmas, siempre conscientes de las circunstancias positivas poco habituales del año pasado para trabajar más días de lo normal en un año, y las negativas como las facturas impagadas. C´est la vie! Tampoco duele especialmente, se veía venir. Como todo.

Aprovechando la confidencialidad que me brindan tantos años de correo real, primero en papel, luego incluso por email en la distancia… Si lo pienso recuerdo estas cartas desde 1993-4, cuando pienso los años 90 hasta lo recuerdo con filtro de colores VHS, ¡cómo pasa el tiempo! ¡Cuántos mal-lloros por niñerías! ¡Cuánto consentimiento! ¡Y al mismo tiempo cuanta severidad! Todo junto no lo cambio, solo puedo agradecer y pedir disculpas por comentarios y cagadas varias en varias épocas.

A lo que iba, que aprovechando la amistad que nos une, os confieso mi lamento al no saber expresar muy bien o en mucha medida el aprecio y/o amor por la gente, el carácter de mármol no sé de dónde me viene (?), cada vez lo moldeo más, pero sigue habiendo una carencia de muestra de afecto, que no afecto. ¿Qué decía el principito? Jajajaja

Entenderéis reyes magos que es frustrante llegar a ver como tras años de trabajo, experiencias y esfuerzos por no querer o por no ser querido no es fácil encajar en el mercado laboral. Uno se acaba metiendo en lo menos malo a conveniencia de gustos y aficiones que alivian el pesar del trabajo. Pero fuera de ese nicho, a pesar de mucho título, mucha experiencia internacional, mucho bla bla bla, hasta el hijo de Antonio Linares está poniendo paneles como loco y yo no. ¿Qué falla? Yo. Temo ennicharme en mis carreras y terminar en un callejón laboral sin otra salida, con limitados clientes. ¿Cómo reciclarse? He oído que los masters de Big Data “tienen mucha salida” jajaja

Es un gusto tener presentes tantos y tan felices recuerdos del pasado, no tienen por qué ser días especiales eh, sino cualquier día de aquella rutina agobiante y aburrida de clases de colegios e institutos, por ejemplo, aquellos lunes de lluvia de invierno de 2000-2001 viendo una serie en el salón de la casa nueva después de cenar, las cenas de tortilla con ensalada de lechuga tomate y cebolla un miércoles de junio al volver de piragüismo. Cuando tocaba madrugar para ir a ver rallyes… (aquí realmente no puedo llegar a mostrar todo mi agradecimiento a mis padres, ya que ahora de mayor pienso que muy dudosamente haría yo mismo tal esfuerzo por nadie si no me gustasen los rallyes). Los viajes de Matanza a Valencia de Don Juan, el olor de aquella librería de los cochecitos Majorette que tenía en una lista ordenados por orden de futura compra. Y así pasan los años sin darse cuenta que lo guay no son los cochecitos, que de mayor no sirven para nada, sino el viaje en coche a Valencia de Don Juan haciendo preguntas sobre coches, cosechadoras y cualquier cosa que hubiese por el camino. Es una pena que mi hermana no se preste demasiado a lo que he terminado llamando “el puteo mutuo” o “tocarse los huevos”, siempre la hago llorar Tampoco se como decirle que la quiero

Me voy despidiendo con unas notas sobre mis pensamientos y valoraciones tras 37 Navidades, que se tratan de disfrutar el tiempo presente con los presentes y recordar y agradecer el tiempo pasado. Olvidaros de regalos y sacacuartos, no reprocho nada a nadie siendo el primer beneficiado, pero los últimos 30 años vivimos un consumismo irreal.

Solo os pido encontraros de nuevo el año que viene y que estemos todos los que estamos al menos igual de bien.

Saludos cordiales.

domingo, 22 de abril de 2018

Papi (Rivadavia 9252, CABA)


“Yo nunca tuve problema con nadie y eso que la gente dice que Lugano es bravo. Vas caminando por la calle y ves la nube de humo de porro. Yo no me meto con nadie, ´¿hey papi como va?’, la gente te reconoce y si vas con buena plática y eres amable nadie te rompe las bolas. Hay gente que se mete en la vida de otros, que dicen que hacen estos desperdiciando su vida, bueno es su decisión no te metas. Ahí mataron a uno hace un año, un día que estaban de coca le volaron la capea de tres tiros. Un muchachito de 16 años, ¿para qué se mete?”

Papi sigue limpiando por partes el vano motor del Chevrolet Meriva negro. Había sido un día largo y caluroso. Un lindo día para no estar aquí trabajando dijo antes riendo con su sonrisa perfecta.

“Lo que pasa que yo me aburro acá papá. No conozco mucha gente. Antes iba a pescar con un viejo Paraguayo que tenía un Fiat como este. Pero luego el viejo murió. Siempre me llamaba ‘colombiano vamos pa Entre Ríos, vamos a la costa…’. Pero se murió va a hacer un año ya. ¿Tomás mate tú? Allá en Colombia no se toma, yo empecé cuando llegué aquí hace dos años”

Noooo, es muy difícil conocer gente – decía nada más soltar la bombilla con los labios. Ni siquiera en el consulado. Che que somos todos iguales ¿no? A veces tratas de dar una buena conversa pero la gente no se abre. También porque hay tanto crimen. La primera vez que fui a pedir el permiso al consulado argentino allá habían matado a un juez acá unos colombianos. Fui y denegado, ‘vuelve en un tiempo´ me dijeron. Y ya van dos años acá. Desde el año pasado tengo a los míos conmigo. Noooo, mi señora, mis hijitas, todo. La mayor ya está en el último año de secundaria y luego se va a la universidad a hacer derecho. Como estudió para aduanas… Le gustan los números ya ves. Por eso vinimos, en Cali hay una universidad para 3 millones de personas. Hay cupos, ¿entendés vos? Y las plazas van a amigos de políticos, gente de plata. Además que la educación allá no es gratuita. Se piden 30000 pesos por semestre. Te dan crédito y todo. Pero para pagar ese crédito tienes que matar a tu mamá, vender el auto, la casa… Aquí es gratuito, y la obra social y todo.

Una lástima porque es bonito Cali. Muy bonito. Pero es peligroso. Te roban las zapatillas aunque las tengas rotas – termina riéndose mientras fuma. Hacemos el gesto de que me van a robar cuando ves a tipos peligrosos en la calle así – y se rascaba la barba de arriba abajo lentamente con una mano. Dices ‘hey marica que mira esto’ y te haces así para decir que te quieren robar.

Ahora vivo en el centro, muy tranquilo. Nunca me pasó nada, pero no ves a los vecinos, son bloques ¿entendés? Voy y vengo en bomdi, por fortuna no tengo auto. El auto sale caro che. Solo el parquimento… El auto por ahí te lo rompen. Aunque sea una poronga como este. Otro amigo mío paraguayo que es estilista ¿sí? Vive en la villa y le rajaron el capot de un 504 ¿sabés cuál? Para robarle la batería boludo. Ahora anda con una cadena y un candado así para que no le roben más. Fue lo único que le pasó en la villa igual. Él antes vivía de alquilado en el centro pero le subieron la renta y como tenía propiedad en la villa se fue para allá. Dijo, ¿para qué voy a seguir pagando? En la villa son todos paraguayos. Yo fui a visitarlo una vez y un gendarme me paró a la entrada, me dio el alto ¿viste? ‘¿Usted qué viene a hacer aquí?’ ‘Yo nada papi, a visitar a un amigo’ Me sintió el acento, colombiano y me sacó de allá. Porque pensaba que iba a vender o a comprar drogra. Entendé, colombiano a una villa. Nooo, yo le expliqué pero no me dejó hasta que me tomé el bomdi para volver. Así que nunca fui a su casa.

lunes, 16 de abril de 2018

Calle Armenia

“Pero vos caminá y dejá que la vida te lleve” dijo con seguridad terminando de secarse el pelo, no recuerdo si con una toalla o con el secador. A continuación, el segundero del reloj que compartía pared con varios cuadros en aquel salón se detenía. No pude no verlo y mi cara de asombro debió de extrañarle. “¿Qué te pasa?” dijo al bajar la toalla sobre sus hombros. Ahora si recuerdo que era una toalla, era yo quien había usado el secador antes. A veces la ausencia de respuesta es en sí una respuesta para el interlocutor. Mi respuesta es cerrar los ojos, extraerme del apartamento y sentir el vértigo al tiempo que la ventana en la que me apoyo se va haciendo cada vez más pequeña, alejándose y añadiéndose a su resplandor el de otras ventanas vecinas, y rápidamente las ventanas de los demás bloques, las luces de bares y coches de la calle Armenia, mezclándose unas con otras, haciéndose todas ellas una masa brillante y más tarde difusa al atravesar la tibia capa de nubes que habían descargado una torrencial lluvia de verano.

Unos seis meses después volvía a ser verano. Posiblemente el último viernes de un Agosto no planeado. Con arena en los pies y de forma casual terminamos en primera fila ante un cuarteto flamenco. Al principio agradable, más que agradable después e hipnotizador dos temas más tarde cuando una estrofa, una sucesión de palabras, de las cuales mi propio ego está convencido no tenían ningún significado especial para las personas que nos rodeaban.

domingo, 11 de octubre de 2015

Un pueblo tranquilo

El pueblo donde nunca pasa nada. El mayor problema del día puede ser que el periódico esté ocupado cuando llego a la cafetería. ¿Existe la vida sin preocupaciones?

Los abuelitos descansan a la sombra en los bancos del parque, que en algunos rincones aún huele a primavera a pesar de que el calendario dicta ya el final del verano. Se citan cada mañana, con sus bastones y sombreros, para hablar los unos con los otros. De qué, lo desconozco. Llevan años viéndose y supongo que contándose las mismas cosas. El silencio se rompe de vez en cuando por el sonido del agua de la fuente o por el paso de algún coche. Las doce campanadas del reloj del ayuntamiento abren la veda del vermú.

Un compañero del colegio, que no había visto desde hace al menos diez años, me cuenta que está de vacaciones. Hoy no tiene más ocupación que ir a buscar a Lidia, su hija de cuatro años, a la salida del colegio.

A veces me creo que podría vivir en un pueblo tranquilo, sin prisas, sin preocupaciones y sin agobios, sabiendo dónde encontrar todo lo que necesito. Aunque a ratos necesitaría salir de la asfixiante quietud para tomar aire más allá. En última instancia preferimos la emoción y el desastre al aburrimiento y la seguridad.

Septiembre 2013

miércoles, 7 de octubre de 2015

Cuarto de baño

Una vez me contó cómo la mañana en que utilizó mi ducha por primera vez, pensó como sería si pudiese utilizar esa misma ducha durante todos los días de su vida. Rodeado de un pequeño cáos de botes de champús, geles, cremas exfoliantes y aceites hidratantes, algunos de ellos vacíos desde hacía tiempo. Hubiera dejado su vida confinada en ese metro cuadrado de pequeños azulejitos, circulares, azules y encharcados. Antes de terminar su primera ducha en mi ducha, con gel y champú ajenos, de esos que te extrañan durante todo el día al olerte a ti misma, ya añoraba no poder poseer un trocito de mi espacio vital, de mi apartamento, de mi vida. 

Era un soleado día de finales de Septiembre, en el que le despedí a la puerta de casa, ataviada todavía con mi albornoz y bebiendo a pequeños sorbitos mi taza de té. Él se dirigía al trabajo con una sonrisa de estúpido atontado, no sé si por tener que seguir una, para él, anormal ruta en el transporte público, o por los millones de pensamientos que orbitaban en su cabeza. Aún con una mal disimulada cara de sueño y la misma camisa con la que me encontró el día anterior, aunque hoy más arrugada, seguía estando para comérselo; pensé al verle desaparecer por las escaleras.

Ese invierno empezamos a quedar, y el cuarto de baño se convirtió en lugar de paso obligado al llegar a casa para entrar en calor. A veces el calor era tal que terminábamos sobre la lavadora los polvos que se empezaban en la ducha enjabonándonos inocentemente, como aquella vez justo antes de que mi compañera de piso llegase a casa. Aún recordábamos aquella vez.

Sin lugar a dudas los mejores recuerdos que guardo de mi cuarto de baño son nuestras duchas juntos. Cuando él me enjabonaba y me lavaba el pelo, antes de que yo hiciese lo propio con su cuerpo. Guerras de agua, fría y caliente, tupés y bigotes de espuma, apretones contra las frías paredes azulejadas, besos húmedos en la nuca, masajes de pelo, piel de carne de gallina, abrazos escurridizos, miradas infinitas dentro de otra mirada, y orgasmos que nublaban la mente por segundos. Poco después mi cuarto de baño se convirtió en nuestro cuarto de baño. Y una vez me contó que su primera semana en su nuevo cuarto de baño, al verano siguiente, fue feliz como nunca antes lo había sido. Ninguno de los dos tenía trabajo, pero fuimos felices desayunando en nuestro pequeño balcón las mañanas soleadas.

Todo eso fue antes de que la luz y el calor se fuesen del cuarto de baño, dejando paso a grises y tristes días de invierno en los que una no quiere salir de la ducha. Fue antes de que el frío de la noche se colase por el hueco que siempre había estado en el viejo y apolillado marco de la ventana, pero que él había obviado. En las peores noches el frío se colaba hasta el dormitorio, a través de la frágil puerta del cuarto de baño. Lo sé porque al despertarme por las noches le decía "cariño estás frío" tapándole el brazo que le solía gustar dejar por fuera de la cama. 

Nunca me lo dijo, pero fue entonces cuando comenzó a añorar otros cuartos de baño, con más luz, más cálidos y alegres, que ni siquiera había llegado a conocer, pero se podía imaginar. Cada mañana al cerrar los ojos bajo la ducha y oír llover se preguntaba qué había cambiado en estos pocos años para atreverse a dejar atrás nuestro cuarto de baño, el mismo del que nunca habría querido salir aquella mañana. Quizás fue la cesta de la ropa que ahora parecía estar siempre llena, recordando periódicamente las obligaciones de las tareas diarias. O a lo mejor la toalla que yacía en el polvoriento suelo. Siempre se caía del mismo gancho de la pared de donde también colgaba, sin haberse movido desde hacía más de un año, mi albornoz. Para él el brillo brillaba por su ausencia. Pelos de su barba contaminaban el lavabo y manchas de pasta de dientes hacían difícil distinguir el reflejo de una misma en el cromado del grifo.

Espero que ahora, cada vez que abra el grifo de una ducha de hotel, ajena e impersonal, apelando más a las mañanas soleadas que a los días grises, recuerde cuánto le gustaba nuestro cuarto de baño.

lunes, 5 de octubre de 2015

Oviedo en una tarde de otoño

La estación de autobuses, que hasta ahora siempre había calificado como "la nueva estación", cada vez está más gastada. Sólo al recordar la antigua estación, incrustada en los bajos de unos feos edificios de los años sesenta, el adjetivo "nueva" vuelve a tu mente. 

La gente termina su día tomando los autobuses de regreso a casa. Hombres de traje, una adolescente que habla nerviosa al teléfono mientras masca chicle y algunas señoras mayores que llevan bolsas de la compra nutren el espectro humano de la dársena 16.

Saliendo de la ciudad me fijo en un comercio de saldo, de esos qué venden cosas que se romperán enseguida, o regalos que ni se piden ni se quieren, hechos por puro trámite, comprados en el último minuto "porque algo hay que comprar" y que irán directamente a la basura. "Comprar, usar y tirar" se nos queda demasiado largo para engullir la producción de basura plastificada venida de China. 

Al lado, un viejo bar, el Mesón Valdés. Me pregunto como logra sobrevivir en el año 2015. En una de las principales calles de la ciudad, vemos a la derecha la entrada al centro comercial. Una señora está sentada pacientemente en uno de los bancos exteriores, bien abrigada con una chaqueta de invierno. Al pasar por la churrería de la esquina, la churrera, de pie, inmóvil, sin nada que vender ni freír a estas horas, luce su impoluto traje blanco, mirando al infinito de esa calle que debe conocer mejor que el salón de su casa.

Poco después cruzamos los semáforos donde hace dos o tres años un indecente mató a tres familiares en un taxi una noche de fiesta regada con alcohol. En la siguiente esquina la chica tras el mostrador de la tienda de cartuchos de impresora, no muestra tanto entusiasmo como la rotulación de sus lunas - 60% más barato! - , lo único que quiere es salir de ese asqueroso establecimiento en el que lleva encerrada desde las nueve de la mañana. En la pared del siguiente local, que no ha sido ocupado, destaca una pintada que llama al movimiento obrero. Dos señoras que caminan por la acera pasan ante la pintada sin inmutarse. La segunda mira los zapatos de la primera cuando esta se aleja al caminar más deprisa que ella. ¿Qué pensará de esos zapatos? ¿Son iguales que los que ella tiene? ¿Le gustan? ¿Se gusta pensando que los suyos son mejores o más caros? 

El autobús se detiene para recoger gente en el mismo punto donde ya hace años la compañera de clase del instituto que me gustaba casi me atropelló, con su nuevo BMW blanco. En el café D´Cora la camarera y la única cliente del local charlan, sin ninguna prisa, sentadas en la barra. ¿De qué? ¿De las notas de los niños? ¿De los problemas para llegar a fin de mes? Veinte metros más adelante, un cabrio negro indica con un brillante intermitente LED que su conductor se dirige al centro esta tarde.

Saliendo de la ciudad me despido de la misma caseta que lleva décadas sobre una de las naves de la Fábrica de Armas, imperecedera al paso del tiempo. Un cristal roto, señalizado con una cinta roja y blanca es la única diferencia de la que puedo dar cuenta desde la última vez que la vi ahí arriba, casi colgando sobre la carretera y vigilando continuamente San Julián de los Prados.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Le Mans, La France

La pequeña población de Le Mans, a dos horas de París, es de sobra conocida para cualquier aficionado al automovilismo.

Desde un café francés que hace esquina, frente a la Gare du Mans, espero la salida del tren a Nantes después de mi tercera visita a Le Mans. Hoy es un lunes que sabe a viernes después de haber estado trabajando los últimos cinco días. Hace sol, calorcito, el cielo está azul, no hay ni una nube y el desayuno a base de zumo de naranja, un pain au chocolate y un cortado confirman que los pequeños placeres son los que hacen de la vida algo maravilloso.


Place du 8 Mai 1945 desde la Gare du Mans.

Mi primer Le Mans, mi primera carrera de 24 horas, era también la primera carrera en la que tenía la oportunidad de trabajar con un equipo de competición profesional. Era Junio de 2012, hace solo tres años aunque parezca una eternidad.

Si un mes antes el Lola LMP2 del equipo no hubiese acabado contra las barreras de protección de Raidillon durante los entrenamientos libres de las 6 horas de Spa, no habría perdido mi virginidad profesional en la carrera de resistencia más dura del mundo.

La semana anterior a la carrera Le Mans se llena de gente. Personal de equipos, prensa, turistas... Todas las tiendas y comercios de la ciudad se engalanan para celebrar el principal evento de la localidad. No hablo sólo de los puestos y tiendas con fotos antiguas, pósters, banderas, memorabiblia varia, gorras y camisetas. También hablo de la charcutería o la óptica que decoran su estantería o escaparate con banderas de cuadros negros y blancos, y figuras de coches de competición. 

Siempre hay demasiadas cosas que preparar de cara al fin de semana, que ya comienza con los entrenamientos diurnos y nocturnos en la jornada del miércoles, como para disfrutar del ambiente local. Pero el jueves, después de las verificaciones técnicas y administrativas en la Place de la Republique, es el único momento de toda la estancia en el que uno puede recoger un saborcito del entorno que lo rodea. Las terrazas abarrotan las calles, los bares se llenan por las noches, pilotos, personal y mecánicos de distintos equipos se encuentran cenando en los restaurantes locales, uno descubre el pastis, las calles se llenan de deportivos de lujo, hace sol, calor, y parece que todo el mundo sonríe.


Legión de aficionados holandeses clamando por Yelmer Buurman.

Las 24 horas de carrera, se convierten en un día de más de 36 horas para los equipos. Sobre las nueve de la mañana comienza la sesión de Warm Up, lo que supone salir de la cama antes de las siete. Recuerdo que aquel año había llovido a cántaros la noche anterior, la pista estaba empapada y lo único que queríamos era mantener el coche en una pieza, como los mecánicos suelen decir "que vuelva con las cuatro ruedas".

A las dos y media de la tarde los coches salen de boxes para colocarse en la parrilla. La salida de la carrera es a las cuatro de la tarde, la ceremonia de salida con las banderas y los himnos de los países de los equipos participantes llenan una hora y media de tensión y emoción. Es un verdadero espectáculo estar en la recta de salida en ese momento, poder ver las gradas llenas, los helicópteros de TV sobrevolando la zona, cámaras y periodistas caminando de un lado a otro para captar declaraciones de pilotos, jefes de equipo y gente relevante, guiños a conocidos deseándoles buena suerte y unos nervios que se intentan calmar bromeando con los compañeros.


Ceremonia de salida.

La noche llega enseguida, y resulta incluso aburrida una vez que tenemos claro que podemos hacer trece vueltas con un tanque de gasolina. A diferencia de los coches de calle, nuestro coche no tenía un sensor de nivel en el depósito, sino en el colector. El colector es un acumulador que se llena continuamente desde el depósito con unas bombas de baja presión, y desde aquí con unas bombas de alta presión se alimentan los inyectores del motor. Con el sensor de nivel del colector sabemos que el depósito está seco porque el nivel del colector disminuye. La capacidad del colector es de unos cinco o seis litros, más que suficiente para cubrir una vuelta en cualquier circuito. El circuito de las 24 horas tiene catorce kilómetros de longitud, y se consumen alrededor de siete litros por vuelta. Por lo tanto, en cualquier circuito es seguro conducir hasta que la alarma del nivel del colector dispara las luces del volante, The Christmas Tree como mi ingeniero solía referirse a ella. Pero en Le Mans se puede dar el caso de que el árbol de Navidad se encienda según has pasado la entrada a boxes, y en ese caso la gasolina restante en el colector no será suficiente para traerte de vuelta.

Estimamos el consumo por vuelta a partir de los pulsos de inyección de la centralita del coche y calculamos la diferencia con respecto al volumen indicado desde el surtidor que se utiliza para repostar. Comenzamos la carrera haciendo stints de doce vueltas, algo que no había sido posible por un motivo u otro durante los entrenamientos y clasificación esa semana, pero que las matemáticas daban como algo seguro. Después de ver que en repetidas ocasiones el volumen de gasolina cargado en cada parada era menor que la capacidad total del depósito, y que la diferencia entre ambos volúmenes era mayor que los siete litros necesarios para completar una vuelta, decidimos probar suerte con las trece vueltas.

Nuestro plan de emergencia, si la alarma se disparaba antes del punto de no retorno - la segunda chicane de la recta Mulsanne -, era decirle al piloto por radio que volviese a boxes conduciendo lo más despacio posible. Fue en la curva de Arnage cuando el colector empezó a vaciarse. Por suerte ahí comenzaba la sección del circuito desde donde recibíamos telemetría, antes de perder la comunicación al entrar en Mulsanne. El minuto y medio, o quizás dos minutos que el coche tardó en llegar a boxes, a pesar de tenerlo todo comprobado una y mil veces, tuvimos que aguantar la respiración. 

Así va pasando la carrera, hasta que el coche se va fuera de pista sobre las cuatro de la mañana. El piloto consigue traerlo a boxes sin el frontal, conduciendo a oscuras - parte del circuito de las 24 horas son normalmente carreteras públicas, con poca iluminación, que se cierran al tráfico para la carrera. Tuvo que bajarse del coche, arrancar las partes rotas de fibra de carbono que colgaban y hacer una inspección visual en el punto donde se salió antes de volver a pista. Cuando el coche entra en el pit lane, la realización de televisión lo muestra en pantalla. Se hacia raro verlo sin frontal, parecía un Batmobile. En cuanto que entra en el garaje, todos los mecánicos se tiran de cabeza a él. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y que tiene que comprobar. Suspensiones, líneas de fluido de freno, cableado eléctrico, conductos de refrigeración, sensores de velocidad... Los mensajes por radio se suceden uno tras otro, el piloto sigue dentro del cockpit disculpándose y lamentando lo ocurrido. En menos de quince minutos, que recuerdo como horas, el coche vuelve a pista para engancharse a la cola del tren que lidera el Safety Car mientras los comisarios de pista limpian el aceite de otro accidente.


Mapa del circuito permanente y la extensión para las 24 horas.

Cuando el cielo comienza a clarear por el horizonte, y vas a hacerse un café con una excusa inventada "porque ya se va haciendo de día, y todos los otros cafés que habías tomado antes eran cafés de noche", por un breve lapso de tiempo a uno le invade la sensación de que ya va quedando menos. Pero basta una rápida mirada al reloj para recordar que acabamos de pasar la mitad de la carrera. Unas horas más tarde los familiares de los pilotos, sponsors, periodistas y otros conocidos vuelven a aparecer por el garaje. No los habíamos visto desde el principio de la noche, y su vuelta, con ropa limpia sí nos indica que ya hemos entrado de lleno en la mañana. Poco tiempo después Yelmer, que pilotaba en ese momento, comunica por radio que el coche ha muerto. La carcasa del alternador se rompió al golpear algo, posiblemente un piano, llevándose por delante uno de los cables que alimentaba la batería.


Mural en la estación de tren de Le Mans.

Así terminaron mis primeras 24 horas y termino esta pequeña memoria cuando el tren se aleja de la ciudad en este soleado lunes de finales de septiembre.