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viernes, 5 de enero de 2024

No te necesito

"No te necesito", así se desenmascaran los que únicamente se arriman a ti por conveniencia puntual. 

Sea ésta una pareja con agujeros que tapar y remendar en los bolsillos - en sentido literal y figurado - , aspiraciones vitales superiores a la posibilidad actual-real devenidas de las obligaciones que conlleva ser la perrita faldera de su BFF; o sea éste un socio pistolero-superviviente-autónomo que "cambia cromos" haciendo, dando, y tomando trabajillos y chapuzas; más tomando que dando.

En ambos casos, cuando empieza a entreverse el ocaso, cuando el sujeto se vuelve esquivo, casi casi al final de la función sale la frase "no te necesito, si es que lo bueno es que no te necesito". Parece que hasta se sorprenden al decirlo. En ese preciso momento sabes que, aunque te hayan devuelto lo prestado, el balance de la empresa siempre tendrá más apuntes en el debe que en el haber. 

A ambos personajes que hoy recuerdo en esta entrada, y a los demás vivos que he tenido la suerte de no habérmelos cruzado (aún) en vida pero se aprovechan de otros, que os den much.. p...



Pd: Feliz Noche de Reyes.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Cloro y Lomo

 

No sé cuándo comenzó el día de hoy, quizás ayer lunes a las 9AM en Abu Dhabi (5AM España). Me pasé el día con Hansel poniéndonos al día en un mall, comiendo, hablando, comprando le pañuelo árabe ¡y porque no encontré la túnica! de postre un Balaklava y un té, después paseo, café, tienda de Lego... gigante, con zona para dejar a los niños mientras los padres hacen compras. ¡Al llegar Hansel dice “I’m bringing my kid so he can play for a while, although the does Duplo!" y pienso "How cool would be playing here". Cantidad inmensa de modelos, ciudad, Star Wars, Technic, mesas con piezas... el sueño del Legófilo.

A las 22 me despido de mi equipo belga, con el que llegamos a liderar la carrera en las primeras dos horas para terminar las Gulf 12 Hours en 15 posición general y cuartos en la clase AM para pilotos amateur, gentleman drivers. Me alegro de haber conocido a Gerard, el indio que nos ayudó con la logística y me decía que yo era un ciudadano global, que estábamos en contacto para hacer negocios, le había gustado. ¡Qué buen tipo! El taxista que me lleva al aeropuerto de Nepal, y planea quedarse dos o tres años más antes de ir a Europa, no quiere volver a Nepal. Voy al aeropuerto para volar AUH - IST. Que ocasión de pedir un turkish cafe y fumarse un cigarrillo viendo los aviones despegar desde la terraza de la terminal, enjaulado. Luego IST - VLC llegando a casa las 11:30. Voy a trabajar a la oficina, termino el report y me reúno para comer con Jesús (socio nave), llego a casa, dejo el coche mal aparcado a propósito para obligarme a hacer la bolsa de la piscina. Sin ninguna gana de ir en ese momento, pero movido por la satisfacción prevista que tan bien me sienta y me da super poderes.

Hago algo de gimnasio, con la camiseta del CABJ que me hicieron pagar a polvos y dolores de cabeza en Buenos Aires hace 8 y 7 años. Hoy más flojo que otra cosa, pero cumplí, me esforcé, no hice la siesta para poder agarrar el jetlag esta noche. Me voy a la piscina. Todo el esfuerzo se recompensa cuando llego y veo 3 calles vacías y agua plaat, de plato. Solo una mujer en la cuarta calle. Hasta me doy cuenta de que estoy sonriendo, me ducho y por supuesto que me tiro de cabeza, sin ni siquiera bajarme las gafas de la emoción jajaja me doy cuenta cuando estoy debajo del agua, menos mal que no las perdí. Desde la ducha había visto un grupo de niños de 50cm de alto vigilados (enrebañados por los monitores). En principio pensé que me iban a joder el agua, pero difícilmente iban a ser peores que los mayores del aqua-gym de las mañanas 9:30 10:30 11:30 con las más horribles canciones de los 1999-2000-01, La madre de José, Bisbal, creo que hasta Chayanne he oído, disgusting.

Como estoy cansado noto que nado más despacio y no me canso tanto. Es como si tuviese que sacarme toda la fuerza para poder nadar sin perder el ritmo por ir acelerado. Que bien aguantar despierto a pesar del cansancio, hacer gimnasio y ahora estar en la piscina. ¿cuánto aguantaré? Todavía noto el agua fría... Me cuesta empezar el tercer largo… Lo completo y descanso. Cuando estoy por empezar mi cuarto largo, que no he podido completar en un solo outing, oigo un chapuzón - con las googlees no se ve bien a los lados - se tira, o la tiran a una niña con un churro flotador. Bien, hasta que va palmeando y llega al medio de la calle, ¿y si pierde el churro? Poco a poco van entrando al agua todos, al final cuando salía quedaban los flojos agarrados a la escalera lloriqueando y mirando con cara de pena mientras me duchaba.

Los 10 o 20 largos que me eché esta tarde... con la gritería de los nanos, a uno de ellos lo vi usando los flotadores que delimitan las calles como si fuera un ábaco y pensé en si ese nano acabaría siendo ingeniero en la ESA como Pedro.

En medio de todos estos pensamientos, serían las 17:35 porque entré al agua a las 17:32, siempre me fijo en la hora. Acabo de darme cuenta que la niña se tiró al agua a las 17:33 porque fue el minuto en el que terminé mi tercer largo. Planeaba hacer cuatros largos en el 17:33. Me acuerdo, al terminar mi tercer largo y llegar al final, lamentar no poder hacer 4 para cumplir con el 17:33, ¡pero el objetivo no era completar 4 largos en ese minuto! El objetivo era recorrer el camino en sí, intentarlo para al no poder hacerlo sorprenderme por la niña que saltaba al agua con el churro, antes de adentrarse al medio de la piscina recuerdo verla girarse y hacerles el gesto con el dedo a los compañeros que se tirasen.

Cuando termino el largo en el que había visto al niño matemático del ábaco, en medio de todos estos pensamientos como decía, cuando la experiencia ya parecía completa, encienden las luces y el griterío aumenta ¡como en un concierto! Y otro largo más, y otro, y una niña que se queja porque el agua está helada, y le dices que de verdad que no lo está. Y otro largo, y recuerdo que llevo semanas queriendo escribir una entrada de blog titulada “Cloro y lomo” describiendo el recuerdo que me causa el olor del cloro en la piel después de la piscina de cuando iba al curso de natación a la hora de comer en el colegio con Pablito, y pepito y el otro y Abel y aquel... Y recuerdo comer bocadillo de lomo adobado de la carnicería del barrio, que cerró años antes de que nos cambiásemos de barrio cuando falleció el marido de la pareja que lo regentaba. Me doy cuenta de lo afortunado que soy de poder haber ido a la piscina de pequeño, y lo afortunados que son los niños que están en el agua conmigo. Y pienso, ¿qué clase de energía en forma de recuerdo o viaje en el tiempo estoy recibiendo de este chapuzón con 40 bebés? ¿WTF?

Vuelvo a sentirme como en la cola de seguridad del aeropuerto de Abu Dhabi cuando al ver una mochila abandonada en la cola pienso si sería una bomba, y si de repente todos los que estábamos allí, el indio raro con cara y pestañas de Jack Sparrow con su madre en silla de ruedas, el paki con el sombrero de ensaimada, el negro y el indio senior consultores o ingenieros, la rusa de rosa con oros y uñas a la que solo Dios puede juzgar, las familias europeas, la pareja de estudiantes franceses, los grupos de chinos, más pakis… ¡Qué mezcla que somos carajo! Mira como la señora china vieja le da la risa al verse en la cámara de la barrera del pasaporte como a mi, y al negro gigante de al lado también ¡Qué mezcla somos! Y la música sigue y me siento como en el Rey León con todos los animales caminando hacia la salida del sol… con la música de fondo es como si… ¿y si ya estuviésemos en la cola hacia el cielo? ¿Espera, espera, y si ya estuviésemos en el cielo? ¿Hace cuanto que no pienso así? ¿He podido pensar así alguna vez? ¿Alguna vez antes llegué a alcanzar este estado de paz interior y satisfacción? Sin estrés, sin prisas, sin tener que estar, ni ser, todo bien, en su sitio, resolviendo, ajustando las velas.

Y que mejor plan puedes tener para un martes 12 de diciembre, teniendo la nevera llena y algo en la cuenta, que ir a la piscina con un amigo de 50cm, con el que poder jugar a los Lego también.

 

2023-12-12

Abu Dhabi - Istanbul - València

domingo, 19 de noviembre de 2023

Valencia Arte Urbano

Todo el area metropolitana de Valencia está plagado de pinturas en cada esquina y cochera de garaje, murales en sombrías fachadas interiores que se han quedado desnudas ante el derribo vecino, grafitis en puertas, Luce, stencils y papel pintado.

Dejaremos muestra de ello.



viernes, 17 de noviembre de 2023

Mujer de rojo sobre fondo de cerezo

En la consulta del doctor Torres, no hay día que el tiempo de espera sea menor de cuarenta minutos (ya va más de una hora en lo que reviso este texto). Las revistas de la mesa poco pueden hacer por curar mi impaciencia, aún menos por la impuntualidad del centro médico. Ante la impaciencia lo mejor es relajarse, mirar alrededor y encontrar el elemento, persona u objeto que nos distraiga y nos haga pensar, recordar o reír.

Mientras esperaba, salía una pareja de los servicios que se encuentran frente a la sala de espera. Ambos mayores, (muy) mayores, pero enteros, respetables, elegantes, ella elegantísima. Durante su primera incursión en la sala pude notar como se detuvo el tiempo. Ciertamente para mi, y pienso que también para otros presentes. En un principio no llegué a entender el por qué ni el cómo, pero detallé varios pares de ojos fijando su mirada en la pareja. En silencio, no solo en silencio, sino que parecía que el silencio se espesaba a cada minuto que pasaba y cada paso que daban alejándose de nosotros que manteníamos ese leve gesto de sorpresa en las cejas, como esperando a ver qué más dicen, a ver qué pasa, a ver dónde van, yo quiero seguir viendo a estas dos personas por lo extraordinario de su presencia.

El alargado bastón blanco y las gafas de alta protección solar que ella llevaba en la mano, rápidamente descubrían cierto grado de ceguera. Sus ojos sin embargo seguían teniendo fuego, viéndose vivos y penetrantes cuando miraban al infinito. El pelo gris corto, gris oscuro, color mercurio, con buen corte, cuidado, arreglado, sus pendientes a juego con la vestimenta, discretos, los zapatos con ligero tacón, falda, medias y una característica chaqueta roja.

Él con su bastón de madera, vestimenta de otoño-invierno, pantalones de pana, jersey de lana y chaleco. Él también tenía gafas, de pasta regulares. Además, más allá de su apariencia, era la manera en la que interactuaban entre ellos y se movían en el espacio común que compartían con nosotros. Era como si estuviesen solos en el mundo, con decisión, diría incluso que con coraje, aún sin haberlo demostrado, un coraje que se siente pero no se ve, con altas dosis de tranquilidad, la tranquilidad de quien tiene la vida resulta con balance positivo. Difícil no imaginárselos totalmente satisfechos en las próximas fiestas de navidad con sus hijos, nietos y demás familia.

Eventualmente se perdieron entre el trajín de la sala de espera, en dirección a otros pasillos de consultas, para más tarde volver a aparecer. En esta segunda ocasión percibí que era ella la voz cantante, cuando le decía a su acompañante "ahora vas tú al baño, yo te espero aquí, llévame a la silla". Ella le indicaba a él que hacer, a dónde iban, quien esperaba a quien y en dónde. No eran grandes planes de viajes y aventuras - supongo que esos ya se han cumplido con nota - simplemente supervivencia diaria octogenaria cumpliendo con las citas y obligaciones de la vida urbana. Un equipo, haciendo lo mejor que puede con lo que tiene.

Fue en este momento, cuando ella lo esperaba a él, sentada tres asientos a mi derecha en la última silla antes de la pared revestida de madera de cerezo donde creo haber detallado un lunar en la mejilla izquierda.

Al tiempo que mis protagonistas se iban del centro, un nuevo paciente se sentó a mi lado comentando la edad de ellos. Lo curioso es que únicamente se los había cruzado a su entrada, y sin embargo llegó a darse cuenta de su presencia en tan breve periodo de tiempo. Confirmando que esa pareja tiene algo que no solo yo noté. Casi de inmediato, mi nuevo compañero de sala de espera me confesó la suya (83).

- ¿Y tú? ¿40? 

- Casi...

- Un chaval.

- Eso me recuerdo cada día.