viernes, 29 de diciembre de 2023

Cloro y Lomo

 

No sé cuándo comenzó el día de hoy, quizás ayer lunes a las 9AM en Abu Dhabi (5AM España). Me pasé el día con Hansel poniéndonos al día en un mall, comiendo, hablando, comprando le pañuelo árabe ¡y porque no encontré la túnica! de postre un Balaklava y un té, después paseo, café, tienda de Lego... gigante, con zona para dejar a los niños mientras los padres hacen compras. ¡Al llegar Hansel dice “I’m bringing my kid so he can play for a while, although the does Duplo!" y pienso "How cool would be playing here". Cantidad inmensa de modelos, ciudad, Star Wars, Technic, mesas con piezas... el sueño del Legófilo.

A las 22 me despido de mi equipo belga, con el que llegamos a liderar la carrera en las primeras dos horas para terminar las Gulf 12 Hours en 15 posición general y cuartos en la clase AM para pilotos amateur, gentleman drivers. Me alegro de haber conocido a Gerard, el indio que nos ayudó con la logística y me decía que yo era un ciudadano global, que estábamos en contacto para hacer negocios, le había gustado. ¡Qué buen tipo! El taxista que me lleva al aeropuerto de Nepal, y planea quedarse dos o tres años más antes de ir a Europa, no quiere volver a Nepal. Voy al aeropuerto para volar AUH - IST. Que ocasión de pedir un turkish cafe y fumarse un cigarrillo viendo los aviones despegar desde la terraza de la terminal, enjaulado. Luego IST - VLC llegando a casa las 11:30. Voy a trabajar a la oficina, termino el report y me reúno para comer con Jesús (socio nave), llego a casa, dejo el coche mal aparcado a propósito para obligarme a hacer la bolsa de la piscina. Sin ninguna gana de ir en ese momento, pero movido por la satisfacción prevista que tan bien me sienta y me da super poderes.

Hago algo de gimnasio, con la camiseta del CABJ que me hicieron pagar a polvos y dolores de cabeza en Buenos Aires hace 8 y 7 años. Hoy más flojo que otra cosa, pero cumplí, me esforcé, no hice la siesta para poder agarrar el jetlag esta noche. Me voy a la piscina. Todo el esfuerzo se recompensa cuando llego y veo 3 calles vacías y agua plaat, de plato. Solo una mujer en la cuarta calle. Hasta me doy cuenta de que estoy sonriendo, me ducho y por supuesto que me tiro de cabeza, sin ni siquiera bajarme las gafas de la emoción jajaja me doy cuenta cuando estoy debajo del agua, menos mal que no las perdí. Desde la ducha había visto un grupo de niños de 50cm de alto vigilados (enrebañados por los monitores). En principio pensé que me iban a joder el agua, pero difícilmente iban a ser peores que los mayores del aqua-gym de las mañanas 9:30 10:30 11:30 con las más horribles canciones de los 1999-2000-01, La madre de José, Bisbal, creo que hasta Chayanne he oído, disgusting.

Como estoy cansado noto que nado más despacio y no me canso tanto. Es como si tuviese que sacarme toda la fuerza para poder nadar sin perder el ritmo por ir acelerado. Que bien aguantar despierto a pesar del cansancio, hacer gimnasio y ahora estar en la piscina. ¿cuánto aguantaré? Todavía noto el agua fría... Me cuesta empezar el tercer largo… Lo completo y descanso. Cuando estoy por empezar mi cuarto largo, que no he podido completar en un solo outing, oigo un chapuzón - con las googlees no se ve bien a los lados - se tira, o la tiran a una niña con un churro flotador. Bien, hasta que va palmeando y llega al medio de la calle, ¿y si pierde el churro? Poco a poco van entrando al agua todos, al final cuando salía quedaban los flojos agarrados a la escalera lloriqueando y mirando con cara de pena mientras me duchaba.

Los 10 o 20 largos que me eché esta tarde... con la gritería de los nanos, a uno de ellos lo vi usando los flotadores que delimitan las calles como si fuera un ábaco y pensé en si ese nano acabaría siendo ingeniero en la ESA como Pedro.

En medio de todos estos pensamientos, serían las 17:35 porque entré al agua a las 17:32, siempre me fijo en la hora. Acabo de darme cuenta que la niña se tiró al agua a las 17:33 porque fue el minuto en el que terminé mi tercer largo. Planeaba hacer cuatros largos en el 17:33. Me acuerdo, al terminar mi tercer largo y llegar al final, lamentar no poder hacer 4 para cumplir con el 17:33, ¡pero el objetivo no era completar 4 largos en ese minuto! El objetivo era recorrer el camino en sí, intentarlo para al no poder hacerlo sorprenderme por la niña que saltaba al agua con el churro, antes de adentrarse al medio de la piscina recuerdo verla girarse y hacerles el gesto con el dedo a los compañeros que se tirasen.

Cuando termino el largo en el que había visto al niño matemático del ábaco, en medio de todos estos pensamientos como decía, cuando la experiencia ya parecía completa, encienden las luces y el griterío aumenta ¡como en un concierto! Y otro largo más, y otro, y una niña que se queja porque el agua está helada, y le dices que de verdad que no lo está. Y otro largo, y recuerdo que llevo semanas queriendo escribir una entrada de blog titulada “Cloro y lomo” describiendo el recuerdo que me causa el olor del cloro en la piel después de la piscina de cuando iba al curso de natación a la hora de comer en el colegio con Pablito, y pepito y el otro y Abel y aquel... Y recuerdo comer bocadillo de lomo adobado de la carnicería del barrio, que cerró años antes de que nos cambiásemos de barrio cuando falleció el marido de la pareja que lo regentaba. Me doy cuenta de lo afortunado que soy de poder haber ido a la piscina de pequeño, y lo afortunados que son los niños que están en el agua conmigo. Y pienso, ¿qué clase de energía en forma de recuerdo o viaje en el tiempo estoy recibiendo de este chapuzón con 40 bebés? ¿WTF?

Vuelvo a sentirme como en la cola de seguridad del aeropuerto de Abu Dhabi cuando al ver una mochila abandonada en la cola pienso si sería una bomba, y si de repente todos los que estábamos allí, el indio raro con cara y pestañas de Jack Sparrow con su madre en silla de ruedas, el paki con el sombrero de ensaimada, el negro y el indio senior consultores o ingenieros, la rusa de rosa con oros y uñas a la que solo Dios puede juzgar, las familias europeas, la pareja de estudiantes franceses, los grupos de chinos, más pakis… ¡Qué mezcla que somos carajo! Mira como la señora china vieja le da la risa al verse en la cámara de la barrera del pasaporte como a mi, y al negro gigante de al lado también ¡Qué mezcla somos! Y la música sigue y me siento como en el Rey León con todos los animales caminando hacia la salida del sol… con la música de fondo es como si… ¿y si ya estuviésemos en la cola hacia el cielo? ¿Espera, espera, y si ya estuviésemos en el cielo? ¿Hace cuanto que no pienso así? ¿He podido pensar así alguna vez? ¿Alguna vez antes llegué a alcanzar este estado de paz interior y satisfacción? Sin estrés, sin prisas, sin tener que estar, ni ser, todo bien, en su sitio, resolviendo, ajustando las velas.

Y que mejor plan puedes tener para un martes 12 de diciembre, teniendo la nevera llena y algo en la cuenta, que ir a la piscina con un amigo de 50cm, con el que poder jugar a los Lego también.

 

2023-12-12

Abu Dhabi - Istanbul - València

domingo, 19 de noviembre de 2023

Valencia Arte Urbano

Todo el area metropolitana de Valencia está plagado de pinturas en cada esquina y cochera de garaje, murales en sombrías fachadas interiores que se han quedado desnudas ante el derribo vecino, grafitis en puertas, Luce, stencils y papel pintado.

Dejaremos muestra de ello.



viernes, 17 de noviembre de 2023

Mujer de rojo sobre fondo de cerezo

En la consulta del doctor Torres, no hay día que el tiempo de espera sea menor de cuarenta minutos (ya va más de una hora en lo que reviso este texto). Las revistas de la mesa poco pueden hacer por curar mi impaciencia, aún menos por la impuntualidad del centro médico. Ante la impaciencia lo mejor es relajarse, mirar alrededor y encontrar el elemento, persona u objeto que nos distraiga y nos haga pensar, recordar o reír.

Mientras esperaba, salía una pareja de los servicios que se encuentran frente a la sala de espera. Ambos mayores, (muy) mayores, pero enteros, respetables, elegantes, ella elegantísima. Durante su primera incursión en la sala pude notar como se detuvo el tiempo. Ciertamente para mi, y pienso que también para otros presentes. En un principio no llegué a entender el por qué ni el cómo, pero detallé varios pares de ojos fijando su mirada en la pareja. En silencio, no solo en silencio, sino que parecía que el silencio se espesaba a cada minuto que pasaba y cada paso que daban alejándose de nosotros que manteníamos ese leve gesto de sorpresa en las cejas, como esperando a ver qué más dicen, a ver qué pasa, a ver dónde van, yo quiero seguir viendo a estas dos personas por lo extraordinario de su presencia.

El alargado bastón blanco y las gafas de alta protección solar que ella llevaba en la mano, rápidamente descubrían cierto grado de ceguera. Sus ojos sin embargo seguían teniendo fuego, viéndose vivos y penetrantes cuando miraban al infinito. El pelo gris corto, gris oscuro, color mercurio, con buen corte, cuidado, arreglado, sus pendientes a juego con la vestimenta, discretos, los zapatos con ligero tacón, falda, medias y una característica chaqueta roja.

Él con su bastón de madera, vestimenta de otoño-invierno, pantalones de pana, jersey de lana y chaleco. Él también tenía gafas, de pasta regulares. Además, más allá de su apariencia, era la manera en la que interactuaban entre ellos y se movían en el espacio común que compartían con nosotros. Era como si estuviesen solos en el mundo, con decisión, diría incluso que con coraje, aún sin haberlo demostrado, un coraje que se siente pero no se ve, con altas dosis de tranquilidad, la tranquilidad de quien tiene la vida resulta con balance positivo. Difícil no imaginárselos totalmente satisfechos en las próximas fiestas de navidad con sus hijos, nietos y demás familia.

Eventualmente se perdieron entre el trajín de la sala de espera, en dirección a otros pasillos de consultas, para más tarde volver a aparecer. En esta segunda ocasión percibí que era ella la voz cantante, cuando le decía a su acompañante "ahora vas tú al baño, yo te espero aquí, llévame a la silla". Ella le indicaba a él que hacer, a dónde iban, quien esperaba a quien y en dónde. No eran grandes planes de viajes y aventuras - supongo que esos ya se han cumplido con nota - simplemente supervivencia diaria octogenaria cumpliendo con las citas y obligaciones de la vida urbana. Un equipo, haciendo lo mejor que puede con lo que tiene.

Fue en este momento, cuando ella lo esperaba a él, sentada tres asientos a mi derecha en la última silla antes de la pared revestida de madera de cerezo donde creo haber detallado un lunar en la mejilla izquierda.

Al tiempo que mis protagonistas se iban del centro, un nuevo paciente se sentó a mi lado comentando la edad de ellos. Lo curioso es que únicamente se los había cruzado a su entrada, y sin embargo llegó a darse cuenta de su presencia en tan breve periodo de tiempo. Confirmando que esa pareja tiene algo que no solo yo noté. Casi de inmediato, mi nuevo compañero de sala de espera me confesó la suya (83).

- ¿Y tú? ¿40? 

- Casi...

- Un chaval.

- Eso me recuerdo cada día.

viernes, 1 de septiembre de 2023

A vueltas con La Vuelta

Alguien habrá notado que en Julio la luz del Sol tiene un marcado tono blanquecino, en algunos días de Junio la blancura es incluso divina. Pues bien, esta luz de verano y el efecto del fenómeno Le Tour, trasladan a uno por toda la geografía francesa desde la costa azul a Normandía pasando por las cumbres de Pirineos y Alpes. 

En alguno de los días de lluvias primaverales en Mayo, éstas y el verdor que causan en la naturaleza, me recuerda en algún momento a ciertas etapas por bosques y montañas etapas del Giro d'Italia.

Y cuando el verano empieza a acaecer y los rayos amarillentos del Sol indican el comienzo de septiembre. Siendo este septiembre, con letra minúscula, un estado mental más que una delimitación temporal, La Vuelta a España vuelve a pantallas, carreteras y montañas. La experiencia de ver el paso de una etapa en ciudad, ni se compara con una etapa de montaña. Y tampoco es por la etapa en sí, sino por el camino a la etapa.

Es hacer el plan, si viene Ivanín o no, preparar la comida, arrancar temprano, el viaje previo en coche o salida en bicicleta desde casa, pasar a recoger gente, el que se durmió, los primeros 33 kilómetros, el bocadillo de lomo, otros 25 por delante, foto, último reto, mazo, gel, agua, y si has llegado hasta ahí, más tarde o más temprano, recibir la satisfacción en diversas formas. Detallando las cumbres que rodean tu ubicación, el refugio de una incesante cortina de lluvia cantábrica bajo los árboles y un plástico, o el plato de fabes con almejes del reufio que hay en la cima.
 
Hoy me quedo con un pelotón extendido en 4 carriles, recortando una fuga de más de un minuto en etapa llana. ¡Qué polvareda se levanta a su paso! Tengo el recuerdo de la imagen compuesta por esa nube de polvo, los botines negros y calcetines de colores blanco, rosa, azul, turquesa (¿Leopard?), a través del visor de la cámara. Estaba con Castaño en aquella ocasión, en alguna avenida paralela al Guadalquivir hace ¿diez? años ¿ya? A la sombra de los plátanos de blancos troncos que ya iban dejando caer a sus más ansiosas hojas al final de otro verano de interesantes acontecimientos.

¡Por otros diez años de ciclismo!




miércoles, 19 de abril de 2023

Farinaccia


 

Como buen costumbrista que es uno, sigo llevándome algo aprendido de los encuentros casuales, inesperados, pero planeados, con amigos y conocidos en lugares no tan habituales. Sólo me falta recuperar pasarlo a papel y dejar registro de ello.

Ciertamente hay gente con mucho jugo, de la cual aprender, no como referentes ni maestros, ni mucho menos que ellos quieran serlo, sino como meros individuos o exploradores, partícipes de la vida, con una mentalidad, situación e ideales similares a los propios.

Maurizio ha sido desde que lo conocí en 2018 una de estas personas. Es de agradecer encontrar estos “bros”, que pasaron por donde tu pasaste, entendimiento pleno ahorrando explicaciones complejas de situaciones cotidianas molestas que a todos nos afectan… Un buen espejo donde mirarse, donde intercambiar notas de experiencias pasadas y presentes, preocupaciones presentes y futuras, y ver como nuestros iguales resolverían tal o cual circunstancia.

Antes de mandar a la mierda las redes sociales, recuerdo ver asiduamente las fotos y videos de los hongos y hierbas culinarias que Maurizio cultiva en su casa, para sacrificarlas en la cocina. La sangre italiana le hace poner ganas y estilo en la cocina, siempre con algo en mente que probar.

Vaya por delante que no tengo desprecio por la gente atrapada en trabajos por cuenta ajena, lamentablemente la vida es así para la gran mayoría, y ya puede uno considerarse con suerte teniendo un trabajo, sea este mejor o peor.

Confieso, eso sí, que tampoco tengo demasiado aprecio por la gente que no llega a contemplar y planificar el modo de complementar ese trabajo por cuenta ajena en un proyecto personal, así sea un ansiado y lejano sueño de meterse en un negocio propio, por muy difícil de materializar que sea de primeras. Y no hay que cegarse con resultados, pero si hay que ser constante con los esfuerzos y premiar las actitudes para avanzar a pasitos, de poco a poco, ya sea en planificación o ejecución, cada cosa a su debido tiempo, no hay prisa. Se puede cambiar de proyecto las veces que haga falta, lo que hace falta tener, y no tantos tienen, es la motivación, las ganas, la inquietud y la esperanza por progresar y acercarse a ser un individuo sin dependencias directas, ni presiones, ni coacciones de nadie por un cuenco de arroz al que unos llaman nómina y otro sueldo.

Nos pusimos al día, aunque la falta de sueño al final de la semana me dejó el cerebro frito, conduciendo por la ruta de la costa desde Sonoma a San Francisco. Después de cenar con Ale, su mujer, en su apartamento, Maurizio me mostró una de sus ocupaciones, hobbies, proyectos: la farinaccia. Un polvo que elabora el mismo a partir de distintas clases de setas y hongos deshidratados, perfecto para condimentar y saborizar comidas.

-        ¡Epa, que guay! – Dice el subconsciente del que ha tratado de cultivar albahaca, perejil y cilantro, los tres con igual suerte y seco destino.

Me gustó la idea, yo había utilizado setas deshidratadas hace años para una pasta penne con berenjena y queso feta (nos vamos a Marzo 2013 UK). Alguna vez me tiro unas setitas de esas porque el sabor que le dan al plato es otra historia completamente diferente a las setas de plástico del supermercado.

Pero sin quedarnos en la farinaccia, durante el confinamiento Maurizio se hizo su propia mesa de cocina, con tablas de 6 cm de grosor, ruedas, cajón(es?), ranuras para los cuchillos… “y si man, algo tenía que hacer, aprovechando que la dueña del apartamento nos comparte su tallercito donde tiene herramientas”.

Al día siguiente, brunchando en una terraza volvimos a hablar sobre la farinaccia, no en detalle del producto en sí, sino de la función que el proyecto farinaccia tiene para él:

-        Por ahora se lo doy a amigos, como la muestra que te llevas tú, para que me vayan diciendo que les parece y como usan. Lo suyo sería ponerme un carrito los fines de semana en ferias o en zonas con afluencia de público y vender ahí.

Las leyes que en USA regulan la venta ambulante y la ocupación de espacios públicos o privados para puestos de venta callejeros y foodtrucks es infinitamente más amigable, liberal y menos restrictiva que lo que estila en la vieja Europa. No puedo dejar de hacer un comentario a la apestosa España donde el estado te mete mano al bolso antes de prestar ni la primera ayuda en tu emprendimiento. Luego políticos, economistas y tertulianos se rascan la cabeza “España no crece, España no crece”. El puto estado comería a Dios por una pata, y aún se quedaría con hambre. Hasta aquí el comentario anarco-liberal de la entrada.

-        De hecho, el próximo finde quizás vaya a pasar el día con Ale a la playa que visitamos ayer, y allí montemos una mesita o un puestito de algún modo para vender varias mezclas, creo que sería un buen spot, y ya pensábamos ir a pasar el sábado a esa zona de todos modos. Así que hago lo que puedo con lo que tengo.

Tras oírle, sabía que esa frase se quedaría conmigo un tiempo, para reforzar con ella esa actitud con la que uno ha nacido, o le ha crecido en algún momento sin saber muy bien cómo, la actitud de maximizar las oportunidades que tenemos, mirando siempre adelante.

Otro referente, como los mellis y Poche tuneando motos en Buenos Aires, o Facu escribiendo sus libros, Alberto el italiano con su start-up de asistencia psicológica online, Edu con lo que sea que haga con blockchain, Luca con su pizzería en Ghana, Mel con sus casos de oficio en los juzgados, Jose el argentino con su tallercito de soldadura para hacer parrillas, Jesús con sus maderas, armarios, cocinas y proyectos a la carta. 

¡Que guapo ver que sí se puede! ¡Si se pueden tener hobbies productivos que terminen convirtiéndose en una actividad!


viernes, 7 de abril de 2023

Spoor 5b

 Spoor 5b
 
Aquí estoy a pie de andén, otra vez. Otro testigo de nuestro paso por la vida. Despedidas de amigos, viajes al aeropuerto para recoger familiares, carreras para no llegar tarde al trabajo, encontrar al compañero del curso de Holandés que no había vuelto a ver, esperar por los amigos para irnos de fiesta a Amsterdam mientras sujeto la bolsa del McDonals. Esperas eternas en las frías mañanas de invierno descifrando los titulares del periodico, o esperas eternas en las tardes eternas en verano sin viento, esperas acompañadas al amanecer, sin desayuno, retornos solitarios en la madrugada y entradas triunfantes al medio día. Principios de noches de  cena con velitas, finales de viajes tras dejar el coche de alquiler en el aeropuerto. 
 
Ahí se queda Leiden Centraal, con sus luces de Navidad, igual que el primer día que la vi, llegando desde Groningen tras dos transbordos en pueblos que ni siquiera trataré de recordar. Yo he visto como sus vetustos carteles mecánicos eran sustituidos por las modernas pantallas electrónicas, como aparecían y desaparecían comercios de su hall. Igual que yo he visto cambiar Leiden Centraal, la estación también me ha visto cambiar a lo largo de estos meses. Me ha visto partir en distintos viajes, noches de museo, sábados de compras, me ha visto hacer la declaración de la renta en su Starbucks, me ha dado paciencia esperando citas... Me ha visto reunirme con viejos amigos, me ha visto seco, mojado, nevado, triste, alegre, radiante, seguro e inseguro. Y como a mi, a los otros miles de viajeros que pasan cada mañana mirando los relojes de camino a su andén.

Leiden,
Diciembre 2012

Queridos Reyes Magos :)

Queridos reyes magos,

Este año os escribo yo a vosotros. Y es que como ya habréis visto los últimos días de reyes distan de ser los más felices o ilusionantes por mi parte. No es una sorpresa, ¿Quién pretende mantener la ilusión que se malvende en Navidad pasada la veintena? Por eso antes de nada quiero tranquilizaros haciendo os saber que no tengo mayor pesar que el que da la edad al darse cuenta de la limitaciones de una persona en una sociedad que no se ciñe a los regímenes habituales de ésta.

Comienzo, ya que es la primera vez que me dirijo a vosotros (os tuteo si no os importa), agradeciendo todos los regalos de todos estos años, todos apreciados de igual manera, pero recordados con mucho mayor peso cuando son regalos “de niño”, de niño de época de niño, no de niño que me hagan ahora… , El Scalextric, la PlayStation, el otro Scalextric, Legos, más legos, algún juego educativo ignorado, Playmobils para parar un tren… todos los regalos no pedidos y mal recibidos con mala cara – no recuerdo ninguno en concreto pero tengo el firme presentimiento de ello. Hace poco llegué a ver un catálogo de 1991, y me di cuenta de que tenía muchas de las “estrellas del catálogo”. ¡Qué niño tan afortunado! 😊

Por otro lado, uno cada vez aprecia más el (poco) tiempo que pasa con sus amigos, familia y seres queridos. Ver que todo un año de vida se resume en unas pocas decenas de horas compartidas por los más cercanos, y solo un puñado de horas con otros familiares y amigos.

A la vez que triste, te ayuda a apreciar más una conversación con tus padres, con tu tía, con un amigo… las conversaciones que de verdad se aprecian rara vez superan en dos el número de participantes (pienso).

Y así vamos años tras año, sin rumbo, extrañando en la distancia, aborreciendo y aburriciendo in-situ ya sea aquí o allá, el caso es quejarse. En lo laboral no hay queja, se lo que me gusta, creo saber cómo vivir de ello, ojo que no es un mar de aguas calmas, siempre conscientes de las circunstancias positivas poco habituales del año pasado para trabajar más días de lo normal en un año, y las negativas como las facturas impagadas. C´est la vie! Tampoco duele especialmente, se veía venir. Como todo.

Aprovechando la confidencialidad que me brindan tantos años de correo real, primero en papel, luego incluso por email en la distancia… Si lo pienso recuerdo estas cartas desde 1993-4, cuando pienso los años 90 hasta lo recuerdo con filtro de colores VHS, ¡cómo pasa el tiempo! ¡Cuántos mal-lloros por niñerías! ¡Cuánto consentimiento! ¡Y al mismo tiempo cuanta severidad! Todo junto no lo cambio, solo puedo agradecer y pedir disculpas por comentarios y cagadas varias en varias épocas.

A lo que iba, que aprovechando la amistad que nos une, os confieso mi lamento al no saber expresar muy bien o en mucha medida el aprecio y/o amor por la gente, el carácter de mármol no sé de dónde me viene (?), cada vez lo moldeo más, pero sigue habiendo una carencia de muestra de afecto, que no afecto. ¿Qué decía el principito? Jajajaja

Entenderéis reyes magos que es frustrante llegar a ver como tras años de trabajo, experiencias y esfuerzos por no querer o por no ser querido no es fácil encajar en el mercado laboral. Uno se acaba metiendo en lo menos malo a conveniencia de gustos y aficiones que alivian el pesar del trabajo. Pero fuera de ese nicho, a pesar de mucho título, mucha experiencia internacional, mucho bla bla bla, hasta el hijo de Antonio Linares está poniendo paneles como loco y yo no. ¿Qué falla? Yo. Temo ennicharme en mis carreras y terminar en un callejón laboral sin otra salida, con limitados clientes. ¿Cómo reciclarse? He oído que los masters de Big Data “tienen mucha salida” jajaja

Es un gusto tener presentes tantos y tan felices recuerdos del pasado, no tienen por qué ser días especiales eh, sino cualquier día de aquella rutina agobiante y aburrida de clases de colegios e institutos, por ejemplo, aquellos lunes de lluvia de invierno de 2000-2001 viendo una serie en el salón de la casa nueva después de cenar, las cenas de tortilla con ensalada de lechuga tomate y cebolla un miércoles de junio al volver de piragüismo. Cuando tocaba madrugar para ir a ver rallyes… (aquí realmente no puedo llegar a mostrar todo mi agradecimiento a mis padres, ya que ahora de mayor pienso que muy dudosamente haría yo mismo tal esfuerzo por nadie si no me gustasen los rallyes). Los viajes de Matanza a Valencia de Don Juan, el olor de aquella librería de los cochecitos Majorette que tenía en una lista ordenados por orden de futura compra. Y así pasan los años sin darse cuenta que lo guay no son los cochecitos, que de mayor no sirven para nada, sino el viaje en coche a Valencia de Don Juan haciendo preguntas sobre coches, cosechadoras y cualquier cosa que hubiese por el camino. Es una pena que mi hermana no se preste demasiado a lo que he terminado llamando “el puteo mutuo” o “tocarse los huevos”, siempre la hago llorar Tampoco se como decirle que la quiero

Me voy despidiendo con unas notas sobre mis pensamientos y valoraciones tras 37 Navidades, que se tratan de disfrutar el tiempo presente con los presentes y recordar y agradecer el tiempo pasado. Olvidaros de regalos y sacacuartos, no reprocho nada a nadie siendo el primer beneficiado, pero los últimos 30 años vivimos un consumismo irreal.

Solo os pido encontraros de nuevo el año que viene y que estemos todos los que estamos al menos igual de bien.

Saludos cordiales.