viernes, 7 de abril de 2023

Spoor 5b

 Spoor 5b
 
Aquí estoy a pie de andén, otra vez. Otro testigo de nuestro paso por la vida. Despedidas de amigos, viajes al aeropuerto para recoger familiares, carreras para no llegar tarde al trabajo, encontrar al compañero del curso de Holandés que no había vuelto a ver, esperar por los amigos para irnos de fiesta a Amsterdam mientras sujeto la bolsa del McDonals. Esperas eternas en las frías mañanas de invierno descifrando los titulares del periodico, o esperas eternas en las tardes eternas en verano sin viento, esperas acompañadas al amanecer, sin desayuno, retornos solitarios en la madrugada y entradas triunfantes al medio día. Principios de noches de  cena con velitas, finales de viajes tras dejar el coche de alquiler en el aeropuerto. 
 
Ahí se queda Leiden Centraal, con sus luces de Navidad, igual que el primer día que la vi, llegando desde Groningen tras dos transbordos en pueblos que ni siquiera trataré de recordar. Yo he visto como sus vetustos carteles mecánicos eran sustituidos por las modernas pantallas electrónicas, como aparecían y desaparecían comercios de su hall. Igual que yo he visto cambiar Leiden Centraal, la estación también me ha visto cambiar a lo largo de estos meses. Me ha visto partir en distintos viajes, noches de museo, sábados de compras, me ha visto hacer la declaración de la renta en su Starbucks, me ha dado paciencia esperando citas... Me ha visto reunirme con viejos amigos, me ha visto seco, mojado, nevado, triste, alegre, radiante, seguro e inseguro. Y como a mi, a los otros miles de viajeros que pasan cada mañana mirando los relojes de camino a su andén.

Leiden,
Diciembre 2012

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