Cerramos 2023, hace ya 15 años que terminamos 2008, cuando todo empezaba, y digo todo empezaba porque fue el año de mi primera exposición internacional a raíz del mal culo que me salió en Valladolid en ese segundo cuatrimestre universitario.
Aquel verano, aquel caluroso y largo verano de 2008 que comenzaba con dos días de resaca de exámenes, sin coche no recuerdo por qué, pero sin coche, tuve que buscarme que hacer en Valladolid visitando el museo de la ciencia y el planetario. Recuerdo que había un Williams Renault F1 de 1995 en el museo, y recuerdo la sesión proyectada en el planetario “La Cruz del Sur”. Mostrando los cielos del hemisferio sur, quizás una introducción para las noches que pasaría observando éstos a uno y otro lado de la cordillera andina años más tarde.
Al día siguiente All At Once de Jack Johnson sonaba en mi Nokia smartphone - aún con botones - justo en el momento que el jefe de estación tocaba el silbato para dar salida al AVE en la recién estrenada línea Valladolid-Madrid. Poco después me encontraba con Andrés y Marcos en el coche bar. No nos veíamos desde hacía meses y nos pusimos a comentar y planear los conciertos que veríamos en Rock in Rio Madrid esa misma noche. Funny enough, 10 años después Beth, una inglesa “bien, muy bien” que conocí en la boda de un compañero de trabajo me invitaba a ir con sus amigas al mismo festival. Out of time!
Aquel año 2008 moldeó mi realidad, viajar, creer que existía la posibilidad de
trabajar en las carreras, el trato continuo con extranjeros... por azares de la
vida y ganas de salir del tiesto participé en una semana de intercambio con otros estudiantes europeos en Rumania durante 2 semanas. Eso fue
agosto, creo. Allí fue donde rompí a pensar en inglés, me di cuenta lavándome
los dientes el segundo o tercer día en Iasi, ¡que estaba pensando en inglés!
Dos semanas antes, en Lisboa, de nuevo con amigos asistiendo al Optimun
Alive (RATM, Neil Young…) había aprovechado la ocasión para visitar el circuito
de Estoril y enterarme “como ser ingeniero de competición”. Algunas
indicaciones más o menos acertadas apuntaban a, los entonces novedosos
programas master de universidades privadas. Con todas las ganas envié mi
inscripción al mejor master de todos, y me rechazaron.
Para demostrar otra vez que intenciones ganan galones, diplomas firmados
por señores a los que algunos llaman reyes y títulos-académicos-saca-cuartos que no pasan de ser papeles para envolver chorizos. Sin saberlo, e incluso
enfadándome en su día por la negativa respuesta, a día de hoy me doy cuenta que
el destino salvó a mi familia de quemar los 14000€ que costaba la matrícula,
más la manutención en fucking Mondragón durante 2 años. De buena me libré.
A día de hoy, mirando atrás, parece que todo fue All at once desde ese verano 2008. Parece que fue anoche cuando le contaba a Laurien en aquel bar de Brasov mi plan. Parece que fue ayer el Rock in Río Madrid, Estoril, Rumanía AEGEE, finde año en Leiden AEGEE, verano 2009 en Edinburgh donde mi familia de acogida me preguntaba dónde me veía en 5 años, ¿y que sabía yo? Como mucho donde quería estar; Holanda y dónde estaba enclavado; España, la podrida España de la crisis del 2008.
Seis meses después, me salva el destino con unas prácticas en Alemania. Y empezaba mi carrera laboral un 4 de enero, llegaba a mi nueva ciudad después de 14 horas de tren – gerne mit DB -, tras haber pasado fin de año en Utrecht. Hice varios transbordos en estaciones germanas espolvoreadas de nieve, recuerdo que Gottingen era una de ellas. Sospecho que ese día me aficioné a los pretzel que acompañaba con el cappuccino en cada estación que hacía cambio de tren. Flipaba con el trajín de las estaciones alemanas. Mi nuevo compañero de piso Markus, y su novia con pelo rubio-blanco cosa que nunca había visto antes, me daban la llave del apartamento en la penúltima parada del último trayecto, en Gotha. Juro que llegué a ese apartamento por indicaciones. Google Maps no existía entonces. Lástima que Markus se fuese a mitad de febrero para hacer unas prácticas en Malaysia, un tío muy de p*t* madre, que no he vuelto a ver.
¡Qué primavera fue aquella de 2010! Aún recuerdo el olor de los tilos, las
noches en bici, el helado de fresa - que fuera de España sí sabe a fresa y no a
yogur de fresa -, el sabor de la mostaza en los bratwurst los días de barbacoa
y las conversaciones con mi querido grupo de Stammtisch, con los cuales aún
mantengo contacto. Pasado el verano nos vamos a Holanda, ¡y a la primera vivo
en Leiden! El lugar que me conquistó hacía dos años. De nuevo, una nueva vida, me
apunto a un club de kayak para estudiantes y hago vida con mis compañeros del
club, cenando y participando en actividades después de entrenar. También visito
Zandvoort regularmente para hacer fotos, Amsterdam cada vez que alguien venía a
visitarme, los coffeeshops con otros expats… y antes de aprender Dutch, justo
cuando estaba en el sweet spot de mi vida social, a punto del suicidio en el
aspecto laboral, ¡viene el destino y me salva de nuevo! Cambio de país a UK. En
febrero 2012 estoy en la fábrica de Lola Cars Ltd., luego de vacaciones en
Sicilia con una novia holandesa de catálogo, poco a poco empiezo a pisar
paddock y pit lane en Paul Ricard, Snetterton, Silverstone, Oulton, Spa… ¡y de
repente me encuentro trabajando en las 24 Horas de Le Mans! Por un tiempo la
M1-Luton fue la ruta habitual de los fines de semana para ir a Amsterdam, hasta
que en 2013 me mudo allí.
En 2014 cuando parecía que mi fantasía de carreras terminaba, la misma semana en la cual me entrevistaban para un puesto de oficina trabajando en homologaciones de vehículos, recuerdo al super boss que me entrevistaba - incluso recuerdo su calva brillante, su nariz puntiaguda y su super traje de rayas, similar al uniforme del personal de vuelo de Iberia en aquellos años -, me vieron tan tan tan tan motivado que me dijeron “piensa que es lo que quieres hacer y me escribes en dos semanas”. Pues bien, justo esa semana se me abrían las puertas del cielo cuando el teléfono sonaba para Formula E. Gracias y 1000 gracias Mr. Arnott, siempre tendré una deuda con usted. Beijing en octubre 2014 fue la primera carrera para todos nosotros, el germen de tantas y tantas historias y el germen de mi vida profesional, de forma más o menos continua en el automovilismo. Desde ahí ya es otra historia, la de la cima y el descenso.
Los primeros acordes de All at once sonaban
hoy en el coche, y pensé All at once for the last 15 years. Tengamos cuidado con lo
que deseamos.
Asturias, Enero 2024.



