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viernes, 1 de julio de 2011

Piragüismo 2.2

2 de Julio de 2008

Lo que me queda por contar de Pío no son hechos relacionados que puedan contar resumiendo un día. Se trata de conversaciones sueltas, frases, expresiones y anécdotas que en no forman un texto coherente. Intentaré organizarlas un poco haciendo un listado de los compañeros y los momentos que recuerdo de cada uno de ellos. Ya había hablado de los dos franceses - uno de ellos no ha vuelto - y un argentino, ¿verdad?



François
Pío lo llama Mitterrand y al mismo tiempo aclara que para él, el único presidente francés bueno ha sido Charles de Gaulle. Claro, al francés le está hablando de un presidente de hace cosa de 30 o 40 años y se queda con cara de ¿y a mi que me cuentas?
François es un tipo muy calmado, hasta el punto que desde que se sube a la piragua, se sienta y sale del embarcadero pueden pasar 2 o 3 minutos tranquilamente. Esto nos lleva a otra gran frase de Pío: "venga François, que los he visto más vivos en el cementerio eh". Frase que le tuvimos que explicar más tarde.

Felix alias "pive", alias "felixín", alias "el gato felix".
Es un descojone de persona, y con el que más me río porque puedo hacer bromas con él a diferencia de François que algunas veces se pierde en las conversaciones. El pive solía ir los viernes y algún sábado, pero no los domingos por la mañana porque los sábados de noche sale de fiesta y el madrugar no es lo suyo. Cierto día le preguntó Pío "¿tu los domingos qué pasa? Sales a camelarte a las españolas el sábado por la noche y el domingo remar ni pa Dios ¿no? Me parece a mí que tú eres un pive cojonudo, claro sales pivitas, a beber, a la fiesta..."

En otra ocasión ibamos en grupo subiendo el río cuando derrepente dejó de remar y se echó la mano al gemelo. Pío, que va siempre el último haciendo de coche escoba, le dio alancance y nos mandó parar a los demás.
Pío: ¿Qué haces ahí parao?
El pive: Eh que me agarró un calambre acá en la pantorrisha.
Pío: Anda déjate de tonterías y rema, coge la pala con las dos manos.
El pive: Ah ah, no que no puedo.
Pío: ¿Tu haces algo de deporte?
El pive: No.
Pío: ¡Es que os hace falta como el comer joder! Os lo tengo dicho. ¡Qué estáis amariconaos! ¡Qué el piragüismo es piragua, piragua, piragua, correr, correr, correr, gimnasio, gimnasio, gimnasio! Y no venir aquí a dar cuatro paladas mal dadas al agua los fines de semana.
El pive: Si ya, ya...
Pío: ¡¿Y VOSOTROS QUE HACÉIS AHÍ PARAOS?!
¡VENGA P'ARRIBA!
Minutos más tarde el grupo de escapados nos paramos en el punto donde solemos dar la vuelta para volver río abajo. Vemos que a cierta distancia viene Pío diciendo "venga felixín" al pive que todavía venía detrás de él. 

Otra semana, cuando llegamos al Puente Mayor, dónde hacemos el giro para volver río arriba, el pive y yo terminamos chocando, muy poco, pero hicimos contacto al fin y al cabo. Podría decirse que yo me lo llevé por delante mientras el giraba. A ver, que yo ya lo veía venir, así que dejé de remar y le dije a él que le diese al remo para evitar tocarnos. Le di de lado con el morro de mi piragua sobre la parte trasera de la suya.
Pío: A ver vosotros dos. ¿Qué? Esto no son los autos de choque eh.
Pío: Y tu asturiano, cabrón, tú no des marcha atrás eh, no te preocupes...
Yo: Como pa dar p'atrás estaba yo, bastante tenía con no caer, ¿además a él no le dices nada?
Pío: No, no es que os debéis de pensar que las piraguas no se rompen. Y luego el que las tiene que arreglar es aquí el mendas. Y mientras tanto tú, mendas, estarás tocándote los cojones en casa.
Ese día antes de salir le había dicho que tenía intención de seguir piraguando, y me gustaría meterme en el Club de la Universidad para el año que viene, por lo que él todavía remató la discusión.
Pío: Y luego querrás seguir piraguando encima, vale vale, ¡tomo nota!


El Rodri
Este tío no se exactamente a que se dedica, porque no es estudiante de la universidad, se apuntó al curso por libre y se pasa las clases hablando, siempre hablando. Así es que Pío dice con razón "joder el Rodri lo que raja... joder, es que es un no parar...". Un domingo el Rodri apareció tarde y reventao. El siguiente viernes Pío le pasó la factura.
Pío: ¿El domingo tú qué? ¿Qué me vienes aquí borracho? ¿De empalmada?
Rodri: No, si salí solo hasta las 3.
Pío: ¡Pero como eres tan mentiroso!
Rodri: Que sí, que sí, yo pa venir de doblete, como este - apuntando al pive - no vengo.
Pío: Pero como eres tan mentiroso, si me dijiste el sábado que ibas a despedir a "tu primita" - pronunciado con recochineo - que se iba a Nueva York. Sí, sí a Niu Yor me dijiste.
Rodri: Ah - entre risas -, si hombre pero a las tres estaba en casa.
El colega del Rodri: Ah - aún más risas - que bueno, fue a despedirla en condiciones...
Pío: Si, ya ya, si ya lo se yo. Si éste habla tabla tanto que ni se acuerda de lo que dice.

Más tarde, cuando bajamos al río, Rodri tira la pala al suelo, antes de dejar la piragua en el agua, para tener ambas manos libres. Cuando Pío vio que tiró la pala con un gesto tan sobrado le dice "¡Eh eh tú! La pala no se tira eh, se apoya en el suelo. Como te vuelva a ver tirar así la pala te la quito y remas con las manos".


El colega del Rodri
Estudia empresariales, es un tipo así grande, fuerte, dirías que está gordo pero lo que está es fuertote. Siempre se queda atrás y este viernes cuando llegamos al punto donde damos la vuelta le dice Pío a Rodri "tu colega yo no se pa que viene. ¿No decías que quería adelgazar? Si se queda por ahí tirao cada dos por tres, rema dos minutos y descansa cuatro el cabrón de él".


Cesar: alias "asturiano", alias "asturiano cabrón", alias "fabes". 
A éste ya lo conocéis.




Con esta tercera entrada se terminan las historias de la corta, pero intensa, etapa de piragüismo en Valladolid. Me alegro de haber escrito hace ahora tres años y poder conservar los recuerdos con detalle. 


Solo volví a ver a Pío en otras dos ocasiones. Una de ellas para remar un sábado en septiembre de 2008, justo al principio de curso. Íbamos a ir de cañas después de entrenar pero finalmente no pudo ser, no recuerdo por qué. Una pena, porque este hombre tiene miga que contar en la barra de un bar.


La segunda fue un encontronazo en la calle, poco antes de mi último examen en junio de 2009. Me dijo que ese año no hubo curso en la universidad pero si hubiese hablado con él podría haber ido a remar de extranjis. El final de la conversación sonó a despedida "bueno pues a ver si apruebas ese último examen, y que te vaya bien. Buena suerte". Grande Pío.

lunes, 6 de junio de 2011

Piragüismo 2.1

30 de Mayo de 2008


Con las lluvias de los últimos días el río baja crecidito, así que este viernes tuvimos que volver a coger los Eurokayaks - con los que es imposible hundirse ni volcar -, y dejar aparcadas las piraguas de verdad. Pues este viernes cuando nos dijo de coger los Eurokayaks...

César: venga oh, si somos ya profesionales.
Pío: mira, a tí te voy a dar patadas en los cojones desde aquí hasta Oviedo eh, que tu muy profesional pero el domingo pasado todavía me dejaste la piragua roja mal colocada.
César: ¿Yo? No creo.
Pío: Si, si.
César: Mmmm, espera, ¿el timón va
pal fondo no?
Pío: Si, va
pal fondo.
César: Pues la tuve que poner bien porque siempre la meto con el timón hacia atrás así que...
Pío: Bueno y dale, que te digo yo que no.
César: Bueno vale, pues igual me despisté y la coloqué sin darme cuenta, no se.
Pío: Pues lo se yo.
César: Que vale, vale.

Ya en el río, con lo crecido que baja estos días - se nota bastante al remar -, y llevando los
Eurokayaks (tienen más resistencia al avance) costaba un cojón tirar río arriba. Si te paras y miras a la orilla verás como en diez segundos retrocedes cinco metros. Me coloco a remolque de Pío, un poco ladeado, para que así me costase menos remar porque el ya me iba abriendo camino digamos. Tras un tiempo veo que Pío rema y se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. Al cabo de unos metros se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. La tercera vez le pregunto si ocurre algo. Me contesta que no me quiere tan cerca de el, porque de una palada le meto un viaje a la piragua, le pego a la suya y como lo tire no me quiere volver a ver por aquí en la vida, así que me vaya a remar a la otra orilla.

Cuando volvíamos hacia el embarcadero para salir del agua, vemos que en el embarcadero de al lado hay un corrillo de chicas haciendo botellón. Llegamos el Rodri y yo, las chicas buscando pelea – saludando y preguntando nuestros nombres. Pues bien, llega
el pive y ni corto ni perezoso se para primero en el embarcadero donde ellas estaban y le da un trago a una litrona de kalimotxo.

Por último llega Pío y le preguntan por otro monitor del Club (que debe ser el que está superbueno supongo) porque le preguntaron que a que hora entrenaba ahora, que ya no va por las tardes. Pío les contesta cuando pasa por delante de ellas y cuando llega a nuestro embarcadero le digo:
- Ahí Pío, como te dejas querer...
- Como decís vosotros - los asturianos-,
les muyeres y les pesetes.
- ¿Qué?
- Es un dicho, ¿no lo habías oído nunca?
- Pues no.
- Vaya asturiano de mis cojones, ojo que yo conozco muchos asturianos y tengo muchas amistades asturianas eh.
-
Ahá.
- César, soy íntimo amigo de
Fulanito Hernández.
Mi cara tal que así
- ¿No sabes quien es?
- No.
- ¡Vaya asturiano de mis cojones que estás hecho tu! Pues
Fulanito Hernández fue el numero uno prácticamente hasta que llegó Indurain, fue medalla olímpica en 1974, casi gana el mundial de K1 en 1978 en París...
Estos datos no son correctos, pero algo así era.
- ¿Y de dónde es?
- Pues de Candás.
- Pues no tenía ni idea de él.
- Y ojo, que yo baje el sella 14 o 15 veces eh, y ojo que habré estado en Asturias unas cincuenta veces.
- ¿Cuantas? - aunque lo había oído a la primera.
- Si, unas cincuenta.
- Pues son pocas...
Pío responde esbozando la mayor sonrisa que le vi a lo largo del curso y dice:
- ¿Son pocas verdad? jejejeje, hay que ir más...

domingo, 29 de mayo de 2011

Piragüismo 2.0

Este viernes volví al Kayak Club, sin caída esta vez. Rescato uno de los textos que escribí cuando practicaba piragüismo en Valladolid.



16 de Mayo de 2008

Un día de esos que te vas a la cama con la sensación de haber aprovechado el tiempo y pensando "hago cosas, luego vivo".


Mi día empezó a las 3 am cuando me fui a dormir tras acabar un trabajo de un curso de libre configuración. Cinco horas más tarde la canción de Johnny be Good sonaba en mi teléfono móvil y me sugería que ya era hora de salir de la cama, un par de minutos después el despertador sonaba y la radio despertador lo hacía pocos segundos después. Aquí uno que es de sueño profundo.

A las 9 estaba en la facultad para una sesión de prácticas que según el profesor no nos llevaría más de dos horas, y deberíamos realizar las prácticas de esa maqueta y de otra que había al lado que nos llevaría otras dos horitas (el horario real de prácticas de 10 a 14, para trabajar con dos maquetas).

A las 14:40 salía del laboratorio, tras acabar la primera de las maquetas, con los brazos en alto y cantando la versión libre del Guantamera de Celia Cruz que en mi caso decía "hasta los huevos, estamos hasta los huevos, hasta los hueeeeevos..."Llego a casa, preparo la comidita, recojo todo y son las 15:40 (a las 16 tengo clase). Hoy no habrá tiempo para siesta. No, tampoco para esa mini-siesta de 5 minutos.

Después de algo más de dos horas de clase y media hora de fotocopiadora, salgo de la facultad, paso por casa, hago la mochila y voy a piragüismo.

A eso de las 18:45 salgo de casa comiendo una manzana y me dirijo a la confluencia del Río Esgueva con el Pisuerga dónde se encuentran las instalaciones del Club Universidad de Valladolid (Club Deportivo entiéndase... que nos conocemos Laughing ). Cuando entro en el recinto veo en el embarcadero al monitor saliendo hacia el río, bajo corriendo hasta la orilla y le silbo... 

[Antes de nada debería describiros al monitor, Pío. Si si, se llama Pío como los Papas antíguos. Es un hombrecillo de unos 60 años, 1.60 m de estatura y 70 Kg, si tiene una buena señora barriga. Es un tipo que yo definiría de auténtico, como los profesores de autoescuela, ¿sabéis a lo que me refiero no? De esos que siempre tienen alguna chorrada que contar y que se enfadan a tope de tremedo, como diría Paula, cuando haces algo mal]

César: [silbido]
Pío: ¿qué?¿qué quieres?¿qué horas son estas?
César: es que salí ahora de clase.
Pío: es que me da igual, ya te lo dije el otro día que se empieza a las 18.
César: ya te había dicho que yo tengo clase hasta las 18.
Pío: bueno, es que joder, os lo tomáis todo manga por hombro, me tenéis hasta los cojones  
César: Shocked 
Pío: cada uno llega cuando le sale de los huevos y esto no es así.
César: ¡que tuve clase hasta las 18!
Pío: que me a igual, ¿tu a las demás clases llegas tarde?
César: no, porque las doy todas en el mismo aula...
Pío: pues esto es una asignatura más, es que yo no se que os creéis.
César: bueno, yo prefiero estar aquí que en clase, eso tenlo claro. Pero si no puedo llegar antes, ¿qué quieres que haga?
Pío: ¡PUES NO VENGAS! El próximo día pa venir a estas horas no vengas y ya está.
César: Pues vale.
Pío ya llegaba al embarcadero donde yo estaba, pero tono de voz seguía siendo igual de alto.
Pío: es que ya me he bajao seis veces de la piragua, porque llegan unos, luego llega otro, y ahora llegas tu. Es que joder, sois la hostia. ¡A las 18.30!
César: bueno, ¿voy a cambiarme y cojo una piragua de las azules?
Pío: si venga, no se que haces aquí perdiendo el tiempo en vez de estar ya cambiándote.
Pienso "eso me pregunto yo, ¿vale de algo esta discusión?"
Pío: tira pal vestuario que ya te preparo yo la piragua.

Toda esta conversación ante tres jovencitas que había allí sentadas en un banco y la gente que hubiese de botellón en un parque contiguo a la zona de embarcaderos.

Minutos más tarde estaba subiéndome en la piragua, según me siento veo un poco de agua desplazándose por el interior del casco pero pienso que a lo mejor la última vez que se utilizó no la vaciaron bien. Pasan los minutos y los metros recorridos, cuando veo que hay más agua en el interior de la piragua pero pienso que antes no me habría fijado bien.

Hasta que ya llegado un momento siento que tengo el culete mojado y me digo "ho ho...". Por suerte otro del Club pasaba a mi lado y me pregunta que como lo llevo, si aguanto bien el equilibrio (son piraguas de verdad ya, dónde irse al agua es un segundo) y le comento que tengo agua dentro del casco y el me dice "¿no la meterás tu al remar?". Le contesto que no me parece, que se acerque y le eche un ojo. Las siguientes palabras que dijo fueron "tienes un agujeraco curioso por ahí".

¡Mierda! affraid Mis sospechas se confirman, esta piragua tiene una vía en el casco. Le pregunto si doy la vuelta o sigo hacia arriba y me indica que mejor seguir y ya nos pararemos en una isla a vaciarla para poder volver. Sigo remando y el agua dentro del casco va siendo más y más, hasta el punto de la piragua se vueve muy dificil de manejar. En ese momento aparece Pío, me gruñe algo como "¿qué haces? ¡tira río arriba y a palear!" le comento mi delicada situación y me manda volver al embarcadero.

En el viaje de vuelta me cruzo con otro monitor, Pío le comenta el asunto y me dice el inocente del monitor "yo siempre llevo una esponja para sacar el agua que me entra al remar, ¿la quieres?" y yo la rechazo pensando "¿para secarme el sudor o me vas a dar jabón y champú también?"

El camino se me hizo largo, pero largo largo. El agua cada vez era más, hasta tal punto que al remar fuerte y coger velocidad se undía de morro. La mitad inferior de la planta de mis pies ya estaba completamente a remojo - otras partes nobles también. Finalmente llego al embarcadero, sacar la piragua del agua cuesta horrores, pesa un cojonazo y todo el agua se va hacia el morro, la fibra pega unos crujidos desgarradores. Logramos sacarla entre 3 y cuando ven el agua que llevo dentro dicen "¡pero si estaba llena!". Al sacarla del agua se ve como tenía una fisura de unos 4 dedos en la parte delantera, como un rasguño, por el que salía agua sin parar.

Río Pisuerga en un atardecer de invierno.

Pío me dice que suba al garaje a por otra piragua y vuelva para seguir un poco más. En este momento dos franceses de Erasmus que hay apuntados aparecen en mi día y decidimos bajar hasta la playa Pío, los franceses y yo. En el camino de ida Pío dice "venga ahora fuerte hasta las boyas y dáis la vuelta". Yo que veo que me tengo bastante bien, tengo cogidos los movimientos en la piragua y veo que cojo velocidad me embalo aún más, llego a las boyas y doy la vuelta río abajo.

El camino de vuelta, que no debería haber durado más de 5 minutos, nos llevó cosa de media hora o tres cuartos. Según doy la vuelta, me motivo remando, en una palada con el lado izquierdo pierdo el equilibrio y... Justo cuando el eje vertical de mi cuerpo formaba 45º con la superficie del agua empiezo a recordarlo todo a cámara lenta y oigo una voz rasgada que dice "¡QUIETOOO!", yo giro la cabeza hacia atrás buscando el emisor del mensaje pero el agua me nubla la vista y por unos segundos veo un fondo verdoso oscuro...  

Cuando vuelvo a superficie, ya está Pío dándome voces (¿cómo no?)
Pío: ¡DALE LA VUELTA A LA PIRAGUA!
César: voy, voy.
Pío: ¡DALE LA VUELTA A LA PIRAGUA!
César: primero tendré que llegar a ella, que con chanclas no se nada demasiado bien...
Pío: Vale, ahora agárrate a ella, tranquilo, ¡TRANQUILO!
César: no, no, si yo tranquilo estoy, se nadar así que...
Pío: ¡TRANQUILO!
Pienso "¿pero este hombre escucha?"


Llamamos a los dos estudiantes franceses que iban por delante de nosotros ya que habían dado la vuelta primero, para que nos echen una mano en la operación de rescate. Hay que decir que yo me caí por un exceso de confianza pero los franceses son torpes torpes torpes. Cuando llegan a mi me manda ir a la orilla del río mientras le dan la vuelta a la piragua. François viene conmigo montado en su piragua y se oye de fondo a Pío "joder, es que ves, ahora vamos a estar media hora aquí porque a ti se te puso en los cojones remar fuerte sin saber..." y yo "bueno, no pasa na" (riéndome no, partiéndome el culo de risa) 

Decir que al lado del río hay un sendero, camino o como lo queráis llamar para caminar, y los que pasaban se encontraban con una escena épica: hombre al agua, franceses yendo al rescate y monitor berreando...

Al final se va Pío con mi piragua río abajo y yo termino subido en la piragua de François (y eso que era un K1) delante de él mirando hacia atrás, y el otro francés a nuestro lado, así nos quedamos los tres a la deriva como diez minutos hasta que la corriente nos deja ver a Pío a lo lejos dandonos voces, con los brazos en alto a lo lejos, parado en una semi-playa.

Cuando llegamos Pío aún sigue gruñendo, los franceses y yo bajamos hasta dónde él estaba de risas, hablando de fiestas universitarias, espichas y demás, y también riendonos por el puchazo que nos echó (digo bien, a ellos también los riñó porque no tenemos ni puta idea). Me bajo de la piragua de François y le digo "¡te voy a llamar el gondolero!", Pío me coje del brazo y:
- ven pa'ca tu, gondolero bueno estás tu hecho, súbete y ahora ya sabes te pones cachondo otra vez remando a ver si vuelves a caer, que ya ves la que nos has preparao aquí en un momento.
- no, no, ya voy a ir más tranquilo...
- si porque sino otros 45 minutos aquí perdiendo el tiempo...

Total que me subo a la piragua y empiezo a remar de vuelta al embarcadera (por tercera vez en el día de hoy), cuando derrepente oigo unas expresiones de lucha, miro hacia atrás y veo a Pío yendose al agua nada más subir a su piragua, en ese momento me asaltan las dudas. ¿Qué hago?
a) sigo remando y me río por lo bajini.
b) vuelvo a echarle una mano por si necesita ayuda aún a riesgo de reirme delante de él...

Torre Duque de Lerma.
El me ve y me dice que tire, que ya nos cojerá. Esta vez si llegué sano y salvo - a estas alturas ya estaba hasta seco - al embarcadero dónde unas adolescentes me preguntan según me bajo "¿eres tu al que riñó tanto antes?" y yo les digo "mm, supongo que si aunque riñe a discreción..."


Ya en el vestuario llega el gran Pío:
- por que menuda tarde me habéis dao, sobre todo tu (indicando hacia mi).
- primero llegas tarde, luego con el cambio de la piragua y por último esto...
- es que claro, te pones a tirar como un burro, es el segundo día que coges esta piragua y no tenéis ni puta idea, ¡si esto lleva tiempo!
- que además me he caído yo y le he dao un trago al agua que me ha dejado sin habla joder, ¡que asco!


Los dos franceses y yo escojonaos de la risa, mientras el bueno de Pío estaba en la ducha y le oíamos maldecir, berrar, protestar...

Cuando salimos fuera me encuentro a otro piragüista del curso, un argentino - también Erasmus - que me pregunta por lo sucedido y me dice "eh que sha ehtaba enfadado cuando salimoh río arriba al prinsipio porque nosotroh llegamoh tarde" y yo le digo "pues después que vosotros todavía llegué yo así que imagínate".


Dónde estoy: en Valladolid, con la espalda supercansada de remar (y nadar) y esperando a que termine la lavadora para tender.


Dónde quiero estar: en el Gasoline, cantando Sergio Dalma, dandole consejos a una amiga con problemas, pidiendole disculpas a otra por ser tan bocachancla como siempre fui y animando a un amigo que lo acaba de dejar con la novia (riendonos de los personajes malignos).


En 1 mes y 3 días, bajo el cielo gris y sobre el suelo verde.

martes, 19 de abril de 2011

Piragüismo 3.0

El piragüismo apareció en mi vida en la primavera de 1996 o 1997, cuando algunos compañeros del colegio propusieron ir al Club Kayak Siero. Confieso que aquella vez no lo practiqué por más de tres semanas, creo que me puse enfermo o tuve algún problema de alergia que me "apartó" del deporte, sin mucho pesar por mi parte.

Años más tarde, en 2008 me quité el óxido de encima y el remo volvió a sacarme el callo en el dedo pulgar de la mano izquierda. Esa vez en la Universidad de Valladolid, el río era un poco más grande que el Nora en el que había practicado más de 10 años antes, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid... ¡Cómo olvidar al monitor! Ya llegará un texto que tengo escrito de aquellos días a las órdenes del gran Pío en las próximas entradas.

Hasta en Holanda se conoce el descenso del Sella

Ahora, tres años después llega mi tercera experiencia en el mundo del piragüismo. Una de las cosas que tenía en mente cuando llegué aquí fue volver a coger el remo. Con un 18% de la superficie del país cubierta por agua, es un buen lugar. Además lo abiertos y activos que son los holandeses hace que haya clubs o asociaciones de todo tipo entre los que están los de piragüismo y remo.

Esta vez también practico con un instructor amateur, un más bien mayor, más que amable y más que paciente, cordial, amigable, que le gusta contarte las cosas que vas viendo y hablar de diques, molinos, lagos, canales y barcos. Bob no te apura, no te mete prisas, gasta bromas y siempre tiene una sonrisa en la cara. Supongo que Manu y yo le caímos en gracia el primer día después de cenar en el club, mientras nos contaba su viaje de 1 año y una semana desde Holanda hasta Ciudad el Cabo en bicicleta.

La primera sesión fue fácil, empezamos en una piragua de kayak polo que es imposible de inestabilizar. Por cierto, la primera vez que vi el kayak polo fue en Sevilla hace un mes, no sabía ni que existía y aquí es más que popular. Bueno, estuvo bien como toma de contacto, y también para conocer a los compañeros de la asociación Levitas, compartiendo la cena con ellos después de entrenar. Desde el primer día te hacen sentir tan en casa que hasta se te hace extraño.

El segundo y tercer día ya remamos en una piragua de verdad (touring), tras sentarme en una K1 y bajarme inmediatamente al tener claro que no iba a dar más de dos paladas sin probar el agua. Aún así, con la touring me fui al agua ambas veces. El agua está un pelín fría sí, pero entrar de golpe ayuda y da más miedo la suciedad y pisar en el fondo que la temperatura. No se que me pasa, no encuentro el ritmo, en Valladolid solo me caía cuando iba sobre mi límite y por lo general me sentía cómodo en la piragua. Será que con la edad se le coge miedo al agua porque voy agarrotadísimo. Al más mínimo estímulo que me altere lo que es mirar al frente y remar me hace perder el equilibrio y noto literalmente como se me ponen los huevos de corbata. Que vergüenza para el piragüismo asturiano, ¿verdad?


Visto lo visto, hoy directamente me compré un bañador que quieras que no, cuando se moja siempre es más cómodo que los boxer y el pantalón corto. Con esto queda claro la confianza que tenía para este cuarto día, ¿no? Pues finalmente hoy, a pesar de cruzarnos con cuatro o cinco barcos que dejan el agua rizada durante un par de minutos - suficiente para poner los pelos de punta -, en nuestro camino de vuelta a las instalaciones encontré mi ritmo, el equilibrio o a mi mismo en el agua, no lo se pero por fin me sentí cómodo.

Y mañana volvemos, porque "todo buen asturiano no sabe de rendición...".