30 de Mayo de 2008
Con las lluvias de los últimos días el río baja crecidito, así que este viernes tuvimos que volver a coger los Eurokayaks - con los que es imposible hundirse ni volcar -, y dejar aparcadas las piraguas de verdad. Pues este viernes cuando nos dijo de coger los Eurokayaks...
César: venga oh, si somos ya profesionales.
Pío: mira, a tí te voy a dar patadas en los cojones desde aquí hasta Oviedo eh, que tu muy profesional pero el domingo pasado todavía me dejaste la piragua roja mal colocada.
César: ¿Yo? No creo.
Pío: Si, si.
César: Mmmm, espera, ¿el timón va pal fondo no?
Pío: Si, va pal fondo.
César: Pues la tuve que poner bien porque siempre la meto con el timón hacia atrás así que...
Pío: Bueno y dale, que te digo yo que no.
César: Bueno vale, pues igual me despisté y la coloqué sin darme cuenta, no se.
Pío: Pues lo se yo.
César: Que vale, vale.
Ya en el río, con lo crecido que baja estos días - se nota bastante al remar -, y llevando los Eurokayaks (tienen más resistencia al avance) costaba un cojón tirar río arriba. Si te paras y miras a la orilla verás como en diez segundos retrocedes cinco metros. Me coloco a remolque de Pío, un poco ladeado, para que así me costase menos remar porque el ya me iba abriendo camino digamos. Tras un tiempo veo que Pío rema y se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. Al cabo de unos metros se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. La tercera vez le pregunto si ocurre algo. Me contesta que no me quiere tan cerca de el, porque de una palada le meto un viaje a la piragua, le pego a la suya y como lo tire no me quiere volver a ver por aquí en la vida, así que me vaya a remar a la otra orilla.
Pío: mira, a tí te voy a dar patadas en los cojones desde aquí hasta Oviedo eh, que tu muy profesional pero el domingo pasado todavía me dejaste la piragua roja mal colocada.
César: ¿Yo? No creo.
Pío: Si, si.
César: Mmmm, espera, ¿el timón va pal fondo no?
Pío: Si, va pal fondo.
César: Pues la tuve que poner bien porque siempre la meto con el timón hacia atrás así que...
Pío: Bueno y dale, que te digo yo que no.
César: Bueno vale, pues igual me despisté y la coloqué sin darme cuenta, no se.
Pío: Pues lo se yo.
César: Que vale, vale.
Ya en el río, con lo crecido que baja estos días - se nota bastante al remar -, y llevando los Eurokayaks (tienen más resistencia al avance) costaba un cojón tirar río arriba. Si te paras y miras a la orilla verás como en diez segundos retrocedes cinco metros. Me coloco a remolque de Pío, un poco ladeado, para que así me costase menos remar porque el ya me iba abriendo camino digamos. Tras un tiempo veo que Pío rema y se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. Al cabo de unos metros se para, mira hacia atrás y vuelve a remar. La tercera vez le pregunto si ocurre algo. Me contesta que no me quiere tan cerca de el, porque de una palada le meto un viaje a la piragua, le pego a la suya y como lo tire no me quiere volver a ver por aquí en la vida, así que me vaya a remar a la otra orilla.
Cuando volvíamos hacia el embarcadero para salir del agua, vemos que en el embarcadero de al lado hay un corrillo de chicas haciendo botellón. Llegamos el Rodri y yo, las chicas buscando pelea – saludando y preguntando nuestros nombres. Pues bien, llega el pive y ni corto ni perezoso se para primero en el embarcadero donde ellas estaban y le da un trago a una litrona de kalimotxo.
Por último llega Pío y le preguntan por otro monitor del Club (que debe ser el que está superbueno supongo) porque le preguntaron que a que hora entrenaba ahora, que ya no va por las tardes. Pío les contesta cuando pasa por delante de ellas y cuando llega a nuestro embarcadero le digo:
- Ahí Pío, como te dejas querer...
- Como decís vosotros - los asturianos-, les muyeres y les pesetes.
- ¿Qué?
- Es un dicho, ¿no lo habías oído nunca?
- Pues no.
- Vaya asturiano de mis cojones, ojo que yo conozco muchos asturianos y tengo muchas amistades asturianas eh.
- Ahá.
- César, soy íntimo amigo de Fulanito Hernández.
Mi cara tal que así
- Ahí Pío, como te dejas querer...
- Como decís vosotros - los asturianos-, les muyeres y les pesetes.
- ¿Qué?
- Es un dicho, ¿no lo habías oído nunca?
- Pues no.
- Vaya asturiano de mis cojones, ojo que yo conozco muchos asturianos y tengo muchas amistades asturianas eh.
- Ahá.
- César, soy íntimo amigo de Fulanito Hernández.
Mi cara tal que así
- ¿No sabes quien es?
- No.
- ¡Vaya asturiano de mis cojones que estás hecho tu! Pues Fulanito Hernández fue el numero uno prácticamente hasta que llegó Indurain, fue medalla olímpica en 1974, casi gana el mundial de K1 en 1978 en París...
- No.
- ¡Vaya asturiano de mis cojones que estás hecho tu! Pues Fulanito Hernández fue el numero uno prácticamente hasta que llegó Indurain, fue medalla olímpica en 1974, casi gana el mundial de K1 en 1978 en París...
Estos datos no son correctos, pero algo así era.
- ¿Y de dónde es?
- Pues de Candás.
- Pues no tenía ni idea de él.
- Y ojo, que yo baje el sella 14 o 15 veces eh, y ojo que habré estado en Asturias unas cincuenta veces.
- ¿Cuantas? - aunque lo había oído a la primera.
- Si, unas cincuenta.
- Pues son pocas...
Pío responde esbozando la mayor sonrisa que le vi a lo largo del curso y dice:
- ¿Y de dónde es?
- Pues de Candás.
- Pues no tenía ni idea de él.
- Y ojo, que yo baje el sella 14 o 15 veces eh, y ojo que habré estado en Asturias unas cincuenta veces.
- ¿Cuantas? - aunque lo había oído a la primera.
- Si, unas cincuenta.
- Pues son pocas...
Pío responde esbozando la mayor sonrisa que le vi a lo largo del curso y dice:
- ¿Son pocas verdad? jejejeje, hay que ir más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario