jueves, 23 de junio de 2011

Cuando un amigo se va

No se si un nudaco en la garganta de camino a casa, después de la última cerveza es un síntoma de que algo se muere en el alma. Eres peor que una novia cabronazo. Me alegro que finalmente nos hayamos arreglado para despedirnos. Aunque prefiero quedarme con la imagen del viernes soleado en que me iba a Sevilla, cuando estábamos con Paula fumando en el parking, porque el tiempo de hoy es para olvidar.

Claro que la marcha de la gente afecta, aunque hasta hoy las fiestas de despedida, paseos en barco por los canales y demás rituales de guiris - recuerda que aquí somos nosotros - no me habían pegado ese latigazo que no sentía desde hace casi un año. Otra vez maldigo la buena memoria que tengo, para lo que quiero eso sí. Pero es que han sido muchas horas con el vasito de cartón lleno de café en el coffee corner. "Solo" un par de noches de camisa en Leiden. Una mudanza. El vuelo de ida a Copenhague, la cena del Hilton y que Luca no nos haya cortado los huevos aquel fin de semana. Las noticias inverosímiles de Asturias cada mañana. Los viajes en tren evitando al de la grapadora. Contar como cada día el Sol se ponía un minuto más tarde. Los consejos en el club de piragüismo, y mi berrido desgarrador. Las tertulias en el programa de María Teresa Campos. Los croissants de los domingos por la mañana - que había que encargar el sábado por la tarde -, repasando las historias con el género femenino. El cachondeito en aquel training que yo suspendí. Que te pongas serio para hablar. Recomendaciones para aprovechar mi visita a Sevilla. La pegatina de la Novena Escuadrilla de la Armada Española en tu mochila. Es una pena que el plan de la banda de rock haya ido awry, el vocalista prometía ¿eh?




Tomo nota de lo aprendido y de lo que aún me queda. No ir con el puño a to´ meter - hay que aflojar cuando es necesario -, cómo no partirme el peshito, los palanganas de los sevillistas, pararme de vez en cuando a escuchar lo que digo y actuar en consonancia, que el flamenquito también mola, que puedo aprovechar a mi hermana mucho más de lo que lo hago y más cosas que se me quedan en el tintero.

Ya te lo han dicho, "volver Manu, volver". Pero trata de no volver. Ya sabes lo que hay aquí, aunque lo que hay allí no es mucho mejor. A por nuevos destinos, sin miedo; miedo a nada. Espero que encuentres lo que buscas, o algo que no buscas y te satisfaga igualmente.




Ahora disfruta del verano, los amigos, el piragüismo en el Guadalquivir, los mojitos en la Calle Betis, ¡y el Betis en primera! Gracias por la compañía estos meses maestro.

Un abrazo y suerte.

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