miércoles, 1 de septiembre de 2010

Camino de Santiago I


Etapa 1 (lunes 9 de Agosto de 2010): Pola de Siero – Cornellana, 58 Km.

Salida prevista 13:00
Salida real 14:00 (para que conste Noé llegó a las 13:00)
Llegada 19:45

Salimos con una hora de retraso por un cúmulo de circunstancias, Jaime tuvo que cambiar un pinchazo antes de salir y Chous y César simplemente llegaron tarde.
El camino desde Pola de Siero hasta Oviedo es llano y discurre por caminos asfaltados a través de pueblecitos y aldeas. Podríamos decir que el camino va paralelo a la carretera nacional hasta Colloto, donde se una a ésta. Entramos en Oviedo a las 15:00, tras solo una hora de viaje.

Primera meta psicológica en la Catedral de Oviedo.

Desde Oviedo se empieza con una subida moderada para luego llanear durante unos kilómetros antes de empezar a subir El Escamplero. La bajada desde El Escamplero a Grado guarda un par de descensos preciosos, en los que solo se ve la carretera del camino en medio de un valle. En los últimos kilómetros previos a la villa moscona, el camino se convierte en una senda sin asfaltar en la que Noé casi forra por intentar hacer un salto con la bici. Finalmente y paralelos al río se llega a Grado.

Por suerte esté fue el mayor de los accidentes que tuvimos.

La peor parte de esta etapa es sin duda la subida a Cabruñana. Al ser la primera subida real a la que nos enfrentábamos nos pareció mucho más dura de lo esperado, pero en los siguientes días, y en los siguientes puertos nos dimos cuenta de que Cabruñana era un aviso.

Chous de camino al albergue con la compra hecha.

En Cornellana Noé y Jaime se pegaron un baño en el Río Narcea, mientras Chous y César compraban el avituallamiento para el día siguiente y para la cena. En el albergue, mientras César se encargaba de preparar la pasta con salsa bolognesa (de bote), Chous hacía la colada a mano y Noé y Jaime se duchaban.

Albergue de Cornellana.

Este fue el único albergue en el que todos nosotros estuvimos en contacto con otros peregrinos, ya que en los siguientes días o nuestro albergue estaba vacío, o dormíamos en hostal o bien, nos separamos como ocurrió en Cádavo. El albergue está situado en un viejo convento al lado del rio, cuenta con unas 14 o 16 camas, cocina y lavadora y secadora; aunque estaban averiadas el día que pasamos por allí.

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