miércoles, 19 de abril de 2023

Farinaccia


 

Como buen costumbrista que es uno, sigo llevándome algo aprendido de los encuentros casuales, inesperados, pero planeados, con amigos y conocidos en lugares no tan habituales. Sólo me falta recuperar pasarlo a papel y dejar registro de ello.

Ciertamente hay gente con mucho jugo, de la cual aprender, no como referentes ni maestros, ni mucho menos que ellos quieran serlo, sino como meros individuos o exploradores, partícipes de la vida, con una mentalidad, situación e ideales similares a los propios.

Maurizio ha sido desde que lo conocí en 2018 una de estas personas. Es de agradecer encontrar estos “bros”, que pasaron por donde tu pasaste, entendimiento pleno ahorrando explicaciones complejas de situaciones cotidianas molestas que a todos nos afectan… Un buen espejo donde mirarse, donde intercambiar notas de experiencias pasadas y presentes, preocupaciones presentes y futuras, y ver como nuestros iguales resolverían tal o cual circunstancia.

Antes de mandar a la mierda las redes sociales, recuerdo ver asiduamente las fotos y videos de los hongos y hierbas culinarias que Maurizio cultiva en su casa, para sacrificarlas en la cocina. La sangre italiana le hace poner ganas y estilo en la cocina, siempre con algo en mente que probar.

Vaya por delante que no tengo desprecio por la gente atrapada en trabajos por cuenta ajena, lamentablemente la vida es así para la gran mayoría, y ya puede uno considerarse con suerte teniendo un trabajo, sea este mejor o peor.

Confieso, eso sí, que tampoco tengo demasiado aprecio por la gente que no llega a contemplar y planificar el modo de complementar ese trabajo por cuenta ajena en un proyecto personal, así sea un ansiado y lejano sueño de meterse en un negocio propio, por muy difícil de materializar que sea de primeras. Y no hay que cegarse con resultados, pero si hay que ser constante con los esfuerzos y premiar las actitudes para avanzar a pasitos, de poco a poco, ya sea en planificación o ejecución, cada cosa a su debido tiempo, no hay prisa. Se puede cambiar de proyecto las veces que haga falta, lo que hace falta tener, y no tantos tienen, es la motivación, las ganas, la inquietud y la esperanza por progresar y acercarse a ser un individuo sin dependencias directas, ni presiones, ni coacciones de nadie por un cuenco de arroz al que unos llaman nómina y otro sueldo.

Nos pusimos al día, aunque la falta de sueño al final de la semana me dejó el cerebro frito, conduciendo por la ruta de la costa desde Sonoma a San Francisco. Después de cenar con Ale, su mujer, en su apartamento, Maurizio me mostró una de sus ocupaciones, hobbies, proyectos: la farinaccia. Un polvo que elabora el mismo a partir de distintas clases de setas y hongos deshidratados, perfecto para condimentar y saborizar comidas.

-        ¡Epa, que guay! – Dice el subconsciente del que ha tratado de cultivar albahaca, perejil y cilantro, los tres con igual suerte y seco destino.

Me gustó la idea, yo había utilizado setas deshidratadas hace años para una pasta penne con berenjena y queso feta (nos vamos a Marzo 2013 UK). Alguna vez me tiro unas setitas de esas porque el sabor que le dan al plato es otra historia completamente diferente a las setas de plástico del supermercado.

Pero sin quedarnos en la farinaccia, durante el confinamiento Maurizio se hizo su propia mesa de cocina, con tablas de 6 cm de grosor, ruedas, cajón(es?), ranuras para los cuchillos… “y si man, algo tenía que hacer, aprovechando que la dueña del apartamento nos comparte su tallercito donde tiene herramientas”.

Al día siguiente, brunchando en una terraza volvimos a hablar sobre la farinaccia, no en detalle del producto en sí, sino de la función que el proyecto farinaccia tiene para él:

-        Por ahora se lo doy a amigos, como la muestra que te llevas tú, para que me vayan diciendo que les parece y como usan. Lo suyo sería ponerme un carrito los fines de semana en ferias o en zonas con afluencia de público y vender ahí.

Las leyes que en USA regulan la venta ambulante y la ocupación de espacios públicos o privados para puestos de venta callejeros y foodtrucks es infinitamente más amigable, liberal y menos restrictiva que lo que estila en la vieja Europa. No puedo dejar de hacer un comentario a la apestosa España donde el estado te mete mano al bolso antes de prestar ni la primera ayuda en tu emprendimiento. Luego políticos, economistas y tertulianos se rascan la cabeza “España no crece, España no crece”. El puto estado comería a Dios por una pata, y aún se quedaría con hambre. Hasta aquí el comentario anarco-liberal de la entrada.

-        De hecho, el próximo finde quizás vaya a pasar el día con Ale a la playa que visitamos ayer, y allí montemos una mesita o un puestito de algún modo para vender varias mezclas, creo que sería un buen spot, y ya pensábamos ir a pasar el sábado a esa zona de todos modos. Así que hago lo que puedo con lo que tengo.

Tras oírle, sabía que esa frase se quedaría conmigo un tiempo, para reforzar con ella esa actitud con la que uno ha nacido, o le ha crecido en algún momento sin saber muy bien cómo, la actitud de maximizar las oportunidades que tenemos, mirando siempre adelante.

Otro referente, como los mellis y Poche tuneando motos en Buenos Aires, o Facu escribiendo sus libros, Alberto el italiano con su start-up de asistencia psicológica online, Edu con lo que sea que haga con blockchain, Luca con su pizzería en Ghana, Mel con sus casos de oficio en los juzgados, Jose el argentino con su tallercito de soldadura para hacer parrillas, Jesús con sus maderas, armarios, cocinas y proyectos a la carta. 

¡Que guapo ver que sí se puede! ¡Si se pueden tener hobbies productivos que terminen convirtiéndose en una actividad!


viernes, 7 de abril de 2023

Spoor 5b

 Spoor 5b
 
Aquí estoy a pie de andén, otra vez. Otro testigo de nuestro paso por la vida. Despedidas de amigos, viajes al aeropuerto para recoger familiares, carreras para no llegar tarde al trabajo, encontrar al compañero del curso de Holandés que no había vuelto a ver, esperar por los amigos para irnos de fiesta a Amsterdam mientras sujeto la bolsa del McDonals. Esperas eternas en las frías mañanas de invierno descifrando los titulares del periodico, o esperas eternas en las tardes eternas en verano sin viento, esperas acompañadas al amanecer, sin desayuno, retornos solitarios en la madrugada y entradas triunfantes al medio día. Principios de noches de  cena con velitas, finales de viajes tras dejar el coche de alquiler en el aeropuerto. 
 
Ahí se queda Leiden Centraal, con sus luces de Navidad, igual que el primer día que la vi, llegando desde Groningen tras dos transbordos en pueblos que ni siquiera trataré de recordar. Yo he visto como sus vetustos carteles mecánicos eran sustituidos por las modernas pantallas electrónicas, como aparecían y desaparecían comercios de su hall. Igual que yo he visto cambiar Leiden Centraal, la estación también me ha visto cambiar a lo largo de estos meses. Me ha visto partir en distintos viajes, noches de museo, sábados de compras, me ha visto hacer la declaración de la renta en su Starbucks, me ha dado paciencia esperando citas... Me ha visto reunirme con viejos amigos, me ha visto seco, mojado, nevado, triste, alegre, radiante, seguro e inseguro. Y como a mi, a los otros miles de viajeros que pasan cada mañana mirando los relojes de camino a su andén.

Leiden,
Diciembre 2012

Queridos Reyes Magos :)

Queridos reyes magos,

Este año os escribo yo a vosotros. Y es que como ya habréis visto los últimos días de reyes distan de ser los más felices o ilusionantes por mi parte. No es una sorpresa, ¿Quién pretende mantener la ilusión que se malvende en Navidad pasada la veintena? Por eso antes de nada quiero tranquilizaros haciendo os saber que no tengo mayor pesar que el que da la edad al darse cuenta de la limitaciones de una persona en una sociedad que no se ciñe a los regímenes habituales de ésta.

Comienzo, ya que es la primera vez que me dirijo a vosotros (os tuteo si no os importa), agradeciendo todos los regalos de todos estos años, todos apreciados de igual manera, pero recordados con mucho mayor peso cuando son regalos “de niño”, de niño de época de niño, no de niño que me hagan ahora… , El Scalextric, la PlayStation, el otro Scalextric, Legos, más legos, algún juego educativo ignorado, Playmobils para parar un tren… todos los regalos no pedidos y mal recibidos con mala cara – no recuerdo ninguno en concreto pero tengo el firme presentimiento de ello. Hace poco llegué a ver un catálogo de 1991, y me di cuenta de que tenía muchas de las “estrellas del catálogo”. ¡Qué niño tan afortunado! 😊

Por otro lado, uno cada vez aprecia más el (poco) tiempo que pasa con sus amigos, familia y seres queridos. Ver que todo un año de vida se resume en unas pocas decenas de horas compartidas por los más cercanos, y solo un puñado de horas con otros familiares y amigos.

A la vez que triste, te ayuda a apreciar más una conversación con tus padres, con tu tía, con un amigo… las conversaciones que de verdad se aprecian rara vez superan en dos el número de participantes (pienso).

Y así vamos años tras año, sin rumbo, extrañando en la distancia, aborreciendo y aburriciendo in-situ ya sea aquí o allá, el caso es quejarse. En lo laboral no hay queja, se lo que me gusta, creo saber cómo vivir de ello, ojo que no es un mar de aguas calmas, siempre conscientes de las circunstancias positivas poco habituales del año pasado para trabajar más días de lo normal en un año, y las negativas como las facturas impagadas. C´est la vie! Tampoco duele especialmente, se veía venir. Como todo.

Aprovechando la confidencialidad que me brindan tantos años de correo real, primero en papel, luego incluso por email en la distancia… Si lo pienso recuerdo estas cartas desde 1993-4, cuando pienso los años 90 hasta lo recuerdo con filtro de colores VHS, ¡cómo pasa el tiempo! ¡Cuántos mal-lloros por niñerías! ¡Cuánto consentimiento! ¡Y al mismo tiempo cuanta severidad! Todo junto no lo cambio, solo puedo agradecer y pedir disculpas por comentarios y cagadas varias en varias épocas.

A lo que iba, que aprovechando la amistad que nos une, os confieso mi lamento al no saber expresar muy bien o en mucha medida el aprecio y/o amor por la gente, el carácter de mármol no sé de dónde me viene (?), cada vez lo moldeo más, pero sigue habiendo una carencia de muestra de afecto, que no afecto. ¿Qué decía el principito? Jajajaja

Entenderéis reyes magos que es frustrante llegar a ver como tras años de trabajo, experiencias y esfuerzos por no querer o por no ser querido no es fácil encajar en el mercado laboral. Uno se acaba metiendo en lo menos malo a conveniencia de gustos y aficiones que alivian el pesar del trabajo. Pero fuera de ese nicho, a pesar de mucho título, mucha experiencia internacional, mucho bla bla bla, hasta el hijo de Antonio Linares está poniendo paneles como loco y yo no. ¿Qué falla? Yo. Temo ennicharme en mis carreras y terminar en un callejón laboral sin otra salida, con limitados clientes. ¿Cómo reciclarse? He oído que los masters de Big Data “tienen mucha salida” jajaja

Es un gusto tener presentes tantos y tan felices recuerdos del pasado, no tienen por qué ser días especiales eh, sino cualquier día de aquella rutina agobiante y aburrida de clases de colegios e institutos, por ejemplo, aquellos lunes de lluvia de invierno de 2000-2001 viendo una serie en el salón de la casa nueva después de cenar, las cenas de tortilla con ensalada de lechuga tomate y cebolla un miércoles de junio al volver de piragüismo. Cuando tocaba madrugar para ir a ver rallyes… (aquí realmente no puedo llegar a mostrar todo mi agradecimiento a mis padres, ya que ahora de mayor pienso que muy dudosamente haría yo mismo tal esfuerzo por nadie si no me gustasen los rallyes). Los viajes de Matanza a Valencia de Don Juan, el olor de aquella librería de los cochecitos Majorette que tenía en una lista ordenados por orden de futura compra. Y así pasan los años sin darse cuenta que lo guay no son los cochecitos, que de mayor no sirven para nada, sino el viaje en coche a Valencia de Don Juan haciendo preguntas sobre coches, cosechadoras y cualquier cosa que hubiese por el camino. Es una pena que mi hermana no se preste demasiado a lo que he terminado llamando “el puteo mutuo” o “tocarse los huevos”, siempre la hago llorar Tampoco se como decirle que la quiero

Me voy despidiendo con unas notas sobre mis pensamientos y valoraciones tras 37 Navidades, que se tratan de disfrutar el tiempo presente con los presentes y recordar y agradecer el tiempo pasado. Olvidaros de regalos y sacacuartos, no reprocho nada a nadie siendo el primer beneficiado, pero los últimos 30 años vivimos un consumismo irreal.

Solo os pido encontraros de nuevo el año que viene y que estemos todos los que estamos al menos igual de bien.

Saludos cordiales.