Escribo estas líneas desde la cabina del Mack II una vez que los dos camiones del equipo Tachyon Motorsport dejan el centro de la capital danesa a golpe de bocina después de asistir al Gran Premio Histórico de este año.
Ésta ha sido la segunda vez que formo parte del equipo - después de una prueba en Zandvoort semanas atrás -, y el primer viaje para un evento. El fin de semana comenzó el pasado jueves cargando el material, las herramientas y los coches - Corvette Grand Sport, Ford Mustang, Corvette Sting Ray y Ford Falcon - a los camiones. No llegamos a Copenhague hasta el viernes por la tarde, tras hacer noche en un área de servicio alrededor de Hamburgo. Descargar e instalar el campamento - coches, nevera llena de Heineken, mesas, sillas, carpa, scooters, cajones de herramientas... - nos llevo menos de lo que creía, en dos horas estaba todo hecho. En ese momento aparece Maarten - mánager del equipo - con unas pizzas. Cenamos todos juntos a la vez que se habla de lo nuestro, el mundo del motor. Hay también gente de otros equipos, conocidos de otros años, que se acera a presentarse o saludar e historias de pilotos y amigos de estos - casi todo en holandés, eso sí. Por la noche copas en Copenhague pero piano piano que el sábado hay que trabajar.
| Chevrolet Corvette Grand Sport de Michiel Campaigne. |
A las explicaciones recibidas en Zandvoort por Thiemo, trabajando en un Marcos 3 litros ya puedo añadir algunas tareas más de las que me he hecho cargo o he ayudado este fin de semana. Mike y yo revisamos y pusimos a punto el Ford Falcon de Frits Campaigne. No hay que hacer gran cosa porque la reglamentación FIA para estos coches históricos da pocas o ninguna opción de modificarlos o cambiar settings. Aun así, solo quitar y poner las ruedas, revisar el nivel de líquido de la caja de cambios y del diferencial, purgar el circuito de los frenos, limpiar y revisar los discos y los tambores de éstos, comprobar el nivel de aceite, ver que ningún tornillo, tuerca o brida este suelto en suspensión, dirección o chasis y cambiar la gasolina del depósito nos lleva casi todo el tiempo entre una manga y otra. Cualquiera que sepa algo de mecánica verá que estas operaciones son de lo mas básico.
Al final del día ves aficionados que se acercan a la carpa a felicitar a los pilotos y simplemente decirles "eres el mejor" o "gracias por el espectáculo", para hacer preguntas a los mecánicos, explicar sus propios proyectos personales, contarte que recuerdan haber visto tal o cual coche corriendo hace décadas... El mundo de de "la competi" es inigualable.
Ahora que puedo decir que tengo algo de experiencia en un equipo de carreras, lo que más me sorprende es lo mucho que cansa un fin de semana. Sarna con gusto no pica, ya saben. No se que tiene pero me siento vivo metido en ello, a pesar de que hay muchas más cosas para hacer que lo que hecho hasta ahora. A diferencia del trabajo diario en la oficina todos los días de la semana, nunca es muy temprano ni estoy demasiado cansado para levantarme de la cama y ponerme a hacer cosas, preguntas o pedir tareas.
Termino de escribir la entrada justo a tiempo para darle la tarjeta de crédito del equipo al Mack I que ya esta parado en el peaje del puente Storebaeltsforbindelsen.
Domingo 7 de Agosto de 2011, 23:14 horas.
Me siento plenamente feliz cuando veo que tenemos la oportunidad de dirigir nuestras vidas por el camino que queramos, para intentar llegar al destino deseado y que además le sacamos todo el jugo al recorrido. ¡La vida es un juego!
Notas al margen:
- Cómo presta subir y bajar de la cabina cada vez que paramos a comer o repostar. Ver a la gente sacando fotos a los camiones, apuntándonos con el dedo o pidiendo que usemos la bocina.
- Qué incómodo y largo se hizo el viaje por el calor en la cabina, el ruido del motor y el aire y la música techno que llevaba el conductor.
- El sentimiento de libertad cuando salimos de la base de Soest (Países Bajos). Las gafas de sol y las chanclas ayudan siempre a tener la sensación de vacaciones, viaje y aventura.
- Salir con los compañeros del equipo por la noche y pasar tiempo con ellos me recuerda en algunos momentos a los días en el instituto diez años.
- No cambio la impresión que me dejó Copenhague después de la visita en Semana Santa. Sucio y feo, no te sientes en casa en ningún momento. Por otra parte allí parece que el verano es verano de verdad, ni hace frío ni hay viento aunque llueva.
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