lunes, 25 de octubre de 2010

Cambios

No me considero una persona que se adapte rápido a los cambios, aunque cuando consigo asentarme y tomar confianza me siento como en casa y no extraño casi nada. Todos los cambios que he tenido me han costado mas o menos, el paso del colegio al instituto, del instituto a la universidad, de una universidad a otra, de la universidad al trabajo, de un trabajo a otro... En cada uno de esos cambios estaba convencido de que el siguiente destino no sería tan bueno como el lugar que dejaba atrás, y en cada uno de esos cambios me equivoqué. Aunque ese sentimiento ha ido perdiendo fuerza después de cada cambio, al darte cuenta de que no es cierto.

Ahora que ya has cambiado varias veces, sabes que los principios no son fáciles, y tan solo el ser consciente de que lo que esta por venir será mejor que todo lo que has visto y vivido hasta ese momento te ayuda a seguir adelante. Ya no hay agobios al empezar de cero, no cuesta nada hablar con gente nueva, sabes lo que viene a continuación, solo hay que ser paciente y darle tiempo.

Da pena dejar un entorno que te resulta familiar y cálido y que conoces como la palma de tu mano. Pero hay algo que te empuja a moverte, no tiene sentido demorar la marcha porque ese entorno es cambiante, no solo tu te vas, tus amigos también lo harán antes o después y eso hace que los entornos en los que has vivido cada una de tus etapas no se puedan guardar en una cajita y volver a utilizarlos cuando quieras.

Al ser cada nueva experiencia mejor que la anterior te sientes en cierto modo culpable, como si estuvieses traicionando a la gente con la que has compartido épocas pasadas. Esos amigos y compañeros te han dado muchisimos buenos momentos, de esos que cuentas a gente que no estaba presente y para ellos no tiene gracia ninguna. Ya sean anécdotas de fiesta, en un exámen, en un viaje o simplemente tomando un café. Esos momentos, que se quedan "para siempre grabados en tu retina", que se cuentan una y otra vez en cada uno de los breves reencuentros que tenéis.

Hasta ahora cada cambio ha sido a mejor, pero supongo que llegará un límite, en un momento dado el siguiente cambio te llevara a un estado menos bueno. Seguir cambiando y conociendo gente lo asimilo a una partida de black jack, y estar rozando el 21 (curioso número) me hace pensar en plantarme. ¿Esa decisión depende de nosotros?

martes, 12 de octubre de 2010

Un día en las carreras

No fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando supe que tenía alguna posibilidad de venir a trabajar a Holanda, pero el tener dos circuitos de carreras, Zandvoort y Assen, a una distancia posible para ir y volver en el día era otro de los puntos fuertes de vivir aquí.

El viernes pasado, le eché un vistazo al programa de Zandvoort y vi que había un meeting ese fin de semana así que decidí ir a pasar el domingo al circuito. Llegar a Zandvoort cuesta 12€ (ida y vuelta), un trasbordo y una hora. Luego allí, desde la estación al circuito se puede ir caminando en diez minutos.

Póster en la cafetería del circuito.

Solo había estado en un circuito de verdad en una ocasión, en Estoril. Comparado con éste, Estoril transmite mucho más la sensación de ser, o haber sido, un circuito internacional de primer nivel durante los años 70 y 80. Tampoco puedo asegurarlo del todo porque en Estoril tenía entrada de paddock y este domingo solo compré una entrada de tribuna (12€), pensé que para lo que era no merecía la pena pagar casi el triple y poder meterse al interior del circuito.

El meeting Formido Finale Races agrupaba carreras de la Fórmula Ford, , YTCC (turismos y GTs clásicos), una copa de compactos con motor diesel (Golf, Ibiza, BMW 1 y BMW 3), Copa Suzuki Swift, Copa Clio, una sesión de drifting y la joya del fin de semana, la Dutch GT4. Ya durante el sábado se habían disputado clasificación y carreras creo que de todas las categorías pero estuve liado haciendo "gestiones" y solo pude ir el domingo. Me llamó la atención los pocos participantes en la Fórmula Ford y GT4, no más de diez en la primera y puede que veinte en la segunda. Creo que el Campeonato de España de GT tiene más equipos en cada meeting.

El día no se hace nada largo porque entre una carrera y la siguiente nunca hay más de quince minutos, y aunque algunas carreras se hacen un poco pesadas me dedicaba a practicar con la cámara de fotos que me acaban de regalar mis padres como "premio" por finalizar mis estudios (como si mantener a un estudiante en casa, y fuera de ella no fuese premio suficiente). Gracias papá y mamá. Además el buen tiempo, Solazo espectacular, ayudaba a estar agusto a pesar del viento. Una vez más compruebo que los holandeses llevan camino de ser las personas más amables y abiertas que te puedas encontrar en el mundo, ya que a la mínima entablas una conversación (viene de la entrada anterior) con cualquiera de ellos.


Para alguien al que le gusta el mundo de la competición está bien saber que casi todos los fines de semana hay algún evento cerca para pasar el fin de semana en caso de que no haya planes alternativos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Último fin de semana de no invierno

Los problemas que tengo con la calefacción de mi apartamento han hecho que conocer y relacionarme con mis vecinos sea más fácil de lo esperado, es decir que casi lo han forzado. El termostato se encuentra en el piso de arriba de la casa donde está mi apartamento, pero que pertenece a otra agencia de alquiler y es otra casa completamente diferente. Eso hizo que durante toda esta semana, tras llamadas contínuas a mi agencia de alquiler para que revisaran la calefacción, haya tenido que entablar relación con mi vecina de arriba. Y ayer de noche, cuando se suponía que el sistema estaba ya funcionando perfectamente salí a la calle para picar en su puerta y hablar.

En el momento que llamé a la puerta 5a (yo vivo en el número 5), aparece en el número 7 mi otro vecino, un músico de 57 años de edad que habla inglés a la perfección y me insiste en que si necesito algo no dude en pedírselo. Éste, cuando nos oye hablar a mi vecina y a mi sobre la calefacción se mete en la conversación, y en menos de cinco minutos estamos sentados en su salón hablando y tomando unas cervezas.


Típica conversación que empieza por de dónde venía yo, que lo iba a pasar mal con el frío,que si me gustaba Holanda... y luego entramos con las comparaciones de países. Y es aquí donde el hombre del número 7 declara que el no encuentra ningún problema con la meteorología de Holanda, y que no tienen mal tiempo, sino que algunos días tienen malas nubes. Fue entonces cuando yo les dije que a pesar de disfrutar de menos días de sol que los españoles, ellos realmente aprovechan esos días, como en Alemania cuando al más mínimo rayo de Sol, la gente se tira a la calle para correr, andar en bici, hacer barbacóas, sentarse en las terrazas, pasear con el perro y los niños por los bosques y rutas que hay alrededor de cualquier pequeña ciudad. Es algo que en España no hacemos, o no hacemos tanto.


Es curioso que tras esa conversación, esta mañana el día amanece con un cielo azul blanquecino y un Sol de otoño que a penas te deja ver según en que dirección camines (o pedalees). Un día perfecto para probar que esto que digo es cierto, en un paseo de una hora por la ciudad me encuentro una familia que decide sacar la mesa a la calle para comer fuera, un hombre leyendo el periódico en una silla a la puerta de su casa, y más de una decena de estudiantes estudiando también en la calle, terrazas abarrotadas aunque haya que ponerse un jersey o abrigo fino. Por supuesto parques y áreas infantiles hasta arriba de niños, pero eso también ocurre en España.


Una vez más se demuestra que las cosas toman valor cuando escaséan.