viernes, 27 de mayo de 2011

Final de la Champions 2009

Por si el resultado del Real Madrid – Barcelona (2-6) nos había sabido a poco, cuatro días después llegaba el partido de vuelta de las semifinales de la Champions. Habíamos visto casi todos los partidos de esa temporada en La Central, un bar conocido en el mundillo de rugby, decorado en consonancia y donde ponían todos los partidos de rugby que se emitiesen por televisión. Allí conocíamos de vista a la gente que iba asiduamente a ver el fútbol, a buena parte con Costales, que ya era conocido por el camarero. Al tener clase por las tardes fuimos a La Central directamente sin pasar por casa. Hacía calorcito y casi todos los bares que podían, tenían los frontales abiertos y los toldos bajados. Unas cervezas para calentar mientras va llegando todo el mundo, Bassi, Costales, Charli, Dani, Tomás, Goyo y otros amigos de Dani. Éramos un grupo bastante grande de gente, casi todos picando a Dani que por aquellos días aún se declaraba seguidor del Villareal.

La semifinal estaba bastante fea, un 0-0 en el partido de ida en Barcelona ponía las cosas difíciles y peor se ponía cuando marcaba Essien al poco de empezar el partido. Desde ese momento el Chelsea cerradísimo y el Barcelona haciendo lo que mejor sabe. Termina la primera parte, comienza la segunda y todo sigue igual. ¡Qué angustia! Llega el minuto 85, empiezan los sudores fríos, cinco minutos más tarde la gente ya estaba recogiendo y mirando alguna de las pantallas del bar casi desde la calle. Solo me acuerdo que ya había desconectado del partido, estaría pensando en ir a casa, hacer la cena, lo que tuviese que hacer al día siguiente. Cuando de repente fijo la vista en la televisión otra vez, vuelvo a prestar atención a lo que estoy viendo, ¿y qué veo? Veo a Andrés Iniesta lanzando un buco desde fuera del área que manda el balón al fondo de la red. No como esos goles que no te atreves a celebrar porque no sabes si es gol o el balón toca la red por fuera. Este fue un gol de verdad, de los que rebotan dentro de la portería y te hacen saltar y gritar sin control sobre ti mismo. Ni siquiera el gol, también de Iniesta, contra Holanda en el Mundial del año 2010 me causó la misma sensación. ¡Qué subidón! Incomparable a cualquier otra cosa. Saltos, abrazos, gente corriendo, tirando butacas, coches pitando, habíamos pasado de un silencio absoluto en la calle, a escuchar voces que salían de cada bar de La Plaza de la Universidad. Al terminar el partido llamada a Marcos para compartir la emoción y llamada a Chous para recordar la Final que vimos en el 2006 contra el Arsenal.


Una semana después llegaba la final de la Copa del Rey en Valencia, contra Ari ari ari Tokero Lehendakari. También ganada aunque este resultado no suponía gran sorpresa. Y dos semanas más tarde (27 de Mayo) la finalísima de Roma, contra el Manchester United. Después del sufrimiento contra el Chelsea este partido me pareció puro trámite amenizado por el golazo de cabeza de Messi a pase de Xavi. Hay que sufrir durante 90 minutos para saborear la satisfacción que da una victoria.

Este sábado última noche de Champions esta temporada, cómo pasa el tiempo. Hasta enero del año que viene no vuelve la Champions de verdad, la de todo o nada en cada partido.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Sábado a la noche

Bien la astenia primaveral, la rutina o el cansancio después de haber pasado todo el día en Rotterdam con Luca debió de ser la causa para que el sábado pasado me quedase en casa. Hay veces que piensas, paso de líos, paso de ruidos, paso de beber, quiero tranquilidad. Y la tranquilidad que hay los sábados por la noche en las calles sin bares - como en la que vivo - casi da miedo, si no fuese por los jóvenes en bicicleta de camino a los bares del centro o a fiestas privadas en casas.

Mientras preparaba la cena, sin ninguna prisa a diferencia de las cenas a contrarreloj que hago por semana para ir temprano a la cama, me acordé del sábado tranquilo que tuve por estas fechas hace dos años. 

No se dónde estaban Bassi, Charli y las vecinas italianas aquel fin de semana, solo me acuerdo de Costales. Era época de exámenes, aprobar Máquinas Eléctricas, Modelado y Simulación y otras piedras de asignaturas es lo que nos motivaba - y desmotivaba - para levantarnos a las nueve o diez. Estudiando un par de horas antes de comer o salir a tomar el vermouth. Yo a veces dejaba de estudiar antes para ver las carreras de motos. Otras dos sesiones de dos o tres horas por la tarde, con descanso en el medio.

Vivíamos en López Gómez, en el centro de Valladolid, ¡aquello era vida! La Plaza de la Universidad, y todas sus terrazas, estaba a cincuenta metros de nuestro portal. No se si Pablo me lo propuso a mi, o yo a el; pero salimos a tomar un refresco a una de esas terrazas. Con nuestros hábitos de andar por casa; pantalones cortos, camiseta y chanclas. Mientras esperábamos a que nos sirvieran nos fijábamos en la gente sentada en otras mesas a nuestro alrededor, vestidos para salir de fiesta, tomando copas, haciendo planes...

Las vecinas nos daban los postres por el patio de luces.


César: No me apetece ni pensar que pedir. ¿A ti no te pasa que después de estudiar no te apetece ni hablar?
Pablo: ¡Pide un cacharrín ho!
César: No, no, durante el periodo de exámenes no bebo, que me pierdo ya lo sabes.
Pablo: Na decialo en broma, yo pediré una Fanta.


La conversación sigue con discusiones y "lloros" sobre estudios y críticas e imitaciones a profesores, separados por silencios cómodos. ¿No os pasa que después de estudiar no os apetece ni hablar y os quedáis con la mirada perdida pensando en nada?

César: Pues me apetece salir hoy. Cuando no puedes, siempre apetece.
César: ¿Salimos un poco?¿De tranqui?
Pablo: Es que con este tiempo no hay quien estudie tío.
César: ¿Entonces salimos un poco? Pa volver a las doce o así
Pablo: Paso, paso.

Coches con música y ventanillas bajadas pasando por delante de nosotros, muchachitas con ropa de verano (tacones y complementos que diría el otro). Por fin vienen a atendernos:

Camarera: Buenas noches.
Pablo: un Brugal - limón.
César: Jack Daniels - cola.

La camarera dice "vale" mientras se gira. Costales y yo nos miramos, dos segundos sin decir nada y esa sensación de levantar las cejas y pensar "pues na".

Era la primavera 2009, el Barcelona ya tenía la Copa, probablemente también la liga y faltaba la Champions. Planes para el verano, terminar de estudiar e irme fuera me mantenían ocupado y no me dejaban ver lo que estaba pisando, tocando y viviendo en ese momento. Siempre pensando dos pasos por delante, sólo cuando algo parece que se acaba te das cuenta de que lo echarás de menos con sus cosas buenas. 

Aunque ya de aquella sabía que iba a echar de menos tener todos los días alrededor a alguien que es capaz de hacer una gracia de la peor situación, alguien que te haga reir todos los días. Gracias Costales, por la compañía en las rutucas en bici, en los viajes Valladolid - Asturias con paradas en Casa Ezequiel o tortilla en Mayorga, cocinando pollos, lubinas o besuguinos al horno, las tonterías en clases de la universidad, cenas de Peritos con sus noches de fiesta, espichas en Gijón, escapadas a la playa, La Excursión a Bélgica (si, con mayúsculas), la parrillada mítica y legendaria que después de ofrecerla años y años por fin se llevó a cabo, la escasez de cucharillas en López Gómez, también por los comentarios en las fotos de "aquellos ojos negros de mirada serena...", el lápiz USB que llevé un día a casa cuando estábamos en Peritos y todavía tengo conmigo... Enhorabuena por terminar campeón.

De ciclismo.


Ahora mismo en la terraza de casa, disfrutando de un atardecer soleado a 21º.

martes, 17 de mayo de 2011

Otro día en las carreras

Cuando me doy cuenta ya casi ha pasado un mes desde la última entrada, con final de la Copa del Rey, viaje a Copenhague, Queensday y a Madrid de por medio. No he vuelto a club de piragüismo mas que a cenar el viernes pasado, lo reconozco.

¿Quién me iba a decir la última vez que estuve en Zandvoort que volvería a hacer fotografías para un medio? Ahí va la historia:

Después de una semana bastante mala en el trabajo, el pasado fin de semana por fin conseguí meterme de lleno en el mundo de la competición. ¡Cómo alivia tener alguna actividad en el tiempo libre que no sea salir, beber y el rollo de siempre para desconectar del trabajo! Pero bueno, a lo que vamos: no, no ha podido ser como piloto ni ingeniero (aún...) sino como fotógrafo, gracias a un acuerdo con el editor de Sportmotores.

La idea surgió cuando hace unas semanas en Zolder lo pasé bastante mal para hacer alguna fotografía decente por las barreras y vallas de seguridad del circuito. Entonce pensé: estoy viviendo aquí arriba, me gusta el mundo del motor, me muevo de vez en cuando para asistir a rallyes o carreras y puedo aprovechar los leves contactos que tengo en España... ¡Pues vamos a aprovecharlo! Lo primero que hice al llegar a casa aquel domingo fue enviar un e-mail a la redacción de Sportmotores, proponiendo suministrarles fotografías de los eventos a los que me desplace en Holanda, Bélgica y alrededores.

Parrilla  antes de la carrera de DTM.

Un mes después estaba acreditado como fotógrafo para el meeting de la DTM. Con acceso a la sala de prensa donde se hacían las entrevistas pos-carrera y había una mesa con catering. Tampoco tenía que caminar porque los vehículos de la organización te llevaban desde la sala de prensa alrededor del circuito para dejarte en el punto que quieras hacer fotos. Las vallas tampoco fuero un problema esta vez, yo estaba por delante de ellas - en un par de sitios pensé que si hay un accidente mejor estaría detrás. Y lo mejor de todo, meterse en la parrilla de salida justo antes de cada carrera, entre los coches, pilotos, ingenieros, mecánicos, fotógrafos y pit babes, codo con codo.

Así es como ya tengo mi primera fotografía publicada en el interné en la crónica de la carrera y también algunas fotos en la galería.. Las fotografías no fueron mal del todo, aunque me falta mucha, pero que mucha práctica. Las fotos con gracia son los barridos porque dan sensación de velocidad. De otro modo disparando a una velocidad superior a 1/1000 la instantánea queda congelad; pero esos barridos salen una vez de cada cien.


Además la semana pasada había empezado a jugar con Photoshop para darles algunos efectos a las fotos y me parece que a día de hoy hay muy pocas fotografías publicadas en páginas web o revistas que no hayan sido retocadas.

Moraleja: no voy a decir que hay que echarle morro a las cosas, pero nunca pensar que no hay nada interesante que puedas ofrecerle a los demás. Evalúa las posibilidades que tienes en tu entorno y pierde el miedo que puedas tener a dar ese pasito para preguntar y proponer a terceras personas.