miércoles, 25 de mayo de 2011

Sábado a la noche

Bien la astenia primaveral, la rutina o el cansancio después de haber pasado todo el día en Rotterdam con Luca debió de ser la causa para que el sábado pasado me quedase en casa. Hay veces que piensas, paso de líos, paso de ruidos, paso de beber, quiero tranquilidad. Y la tranquilidad que hay los sábados por la noche en las calles sin bares - como en la que vivo - casi da miedo, si no fuese por los jóvenes en bicicleta de camino a los bares del centro o a fiestas privadas en casas.

Mientras preparaba la cena, sin ninguna prisa a diferencia de las cenas a contrarreloj que hago por semana para ir temprano a la cama, me acordé del sábado tranquilo que tuve por estas fechas hace dos años. 

No se dónde estaban Bassi, Charli y las vecinas italianas aquel fin de semana, solo me acuerdo de Costales. Era época de exámenes, aprobar Máquinas Eléctricas, Modelado y Simulación y otras piedras de asignaturas es lo que nos motivaba - y desmotivaba - para levantarnos a las nueve o diez. Estudiando un par de horas antes de comer o salir a tomar el vermouth. Yo a veces dejaba de estudiar antes para ver las carreras de motos. Otras dos sesiones de dos o tres horas por la tarde, con descanso en el medio.

Vivíamos en López Gómez, en el centro de Valladolid, ¡aquello era vida! La Plaza de la Universidad, y todas sus terrazas, estaba a cincuenta metros de nuestro portal. No se si Pablo me lo propuso a mi, o yo a el; pero salimos a tomar un refresco a una de esas terrazas. Con nuestros hábitos de andar por casa; pantalones cortos, camiseta y chanclas. Mientras esperábamos a que nos sirvieran nos fijábamos en la gente sentada en otras mesas a nuestro alrededor, vestidos para salir de fiesta, tomando copas, haciendo planes...

Las vecinas nos daban los postres por el patio de luces.


César: No me apetece ni pensar que pedir. ¿A ti no te pasa que después de estudiar no te apetece ni hablar?
Pablo: ¡Pide un cacharrín ho!
César: No, no, durante el periodo de exámenes no bebo, que me pierdo ya lo sabes.
Pablo: Na decialo en broma, yo pediré una Fanta.


La conversación sigue con discusiones y "lloros" sobre estudios y críticas e imitaciones a profesores, separados por silencios cómodos. ¿No os pasa que después de estudiar no os apetece ni hablar y os quedáis con la mirada perdida pensando en nada?

César: Pues me apetece salir hoy. Cuando no puedes, siempre apetece.
César: ¿Salimos un poco?¿De tranqui?
Pablo: Es que con este tiempo no hay quien estudie tío.
César: ¿Entonces salimos un poco? Pa volver a las doce o así
Pablo: Paso, paso.

Coches con música y ventanillas bajadas pasando por delante de nosotros, muchachitas con ropa de verano (tacones y complementos que diría el otro). Por fin vienen a atendernos:

Camarera: Buenas noches.
Pablo: un Brugal - limón.
César: Jack Daniels - cola.

La camarera dice "vale" mientras se gira. Costales y yo nos miramos, dos segundos sin decir nada y esa sensación de levantar las cejas y pensar "pues na".

Era la primavera 2009, el Barcelona ya tenía la Copa, probablemente también la liga y faltaba la Champions. Planes para el verano, terminar de estudiar e irme fuera me mantenían ocupado y no me dejaban ver lo que estaba pisando, tocando y viviendo en ese momento. Siempre pensando dos pasos por delante, sólo cuando algo parece que se acaba te das cuenta de que lo echarás de menos con sus cosas buenas. 

Aunque ya de aquella sabía que iba a echar de menos tener todos los días alrededor a alguien que es capaz de hacer una gracia de la peor situación, alguien que te haga reir todos los días. Gracias Costales, por la compañía en las rutucas en bici, en los viajes Valladolid - Asturias con paradas en Casa Ezequiel o tortilla en Mayorga, cocinando pollos, lubinas o besuguinos al horno, las tonterías en clases de la universidad, cenas de Peritos con sus noches de fiesta, espichas en Gijón, escapadas a la playa, La Excursión a Bélgica (si, con mayúsculas), la parrillada mítica y legendaria que después de ofrecerla años y años por fin se llevó a cabo, la escasez de cucharillas en López Gómez, también por los comentarios en las fotos de "aquellos ojos negros de mirada serena...", el lápiz USB que llevé un día a casa cuando estábamos en Peritos y todavía tengo conmigo... Enhorabuena por terminar campeón.

De ciclismo.


Ahora mismo en la terraza de casa, disfrutando de un atardecer soleado a 21º.

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