miércoles, 21 de diciembre de 2011

Casi como la primera cena

Nuevo trabajo, nuevo país, nuevas sensaciones. Aunque ésta no ha sido esa primera cena que haces la misma noche que llegas a tu nueva ciudad - después de haber pasado todo el día de viaje, con más sueño que hambre, sin estar seguro de conocer el camino de vuelta a casa y aún sacando billetes de tren o tarjetas de embarque de los vaqueros - me he prometido que el Atomic Pizza me verá también despedirme de Oxford cuando llegue el momento.

Tras matar algunas horas en casa haciendo nada después de trabajar, me echo a la calle en busca de una cena robusta. No tenia entre ceja y ceja otra cosa que no fuese un Beef Steak well done con sus patatas, ensalada y pinta de cerveza. Eran las 20:57 pero el pub en el que me entré ya había cerrado la cocina a las 21 horas según me informaban desde la barra. Otra vez la bufanda, los guantes, el paraguas y a la calle. No tuve que caminar mucho. Desde la misma puerta del pub algo me llamó la atención en la otra acera. Una fachada cubierta con hojas de cómics y grandes ventanas por las que se podían ver juguetes, naves espaciales y otros objetos de lo mas friki colgando del techo y decorando paredes.


La familia Simpson sentada en su sofá es lo primero que ves al entrar antes de que un camarero te pregunte que puede hacer por ti y te entregue cordialmente el menú, también con formato cómic. La pizza Popeye - espinacas, tomates secos, cebolla, aceitunas y queso de cabra - que encargué terminó por alegrarme el día. Entre las familias y grupos de amigos cenando en el comedor es imposible no fijarse que el capitán Han Solo nos acompaña esta noche aunque eso si, congelado en carbonita. Justo a su lado, vemos a Mario Bros saltando barriles que Donkey Kong le tira desde arriba. En otra pared un proyector muestra trozos de películas de dibujos animados o de ciencia a ficción continuamente. Enfrente de Gozilla, el Millenium Falcon sobrevuela una de las mesas. Spiderman también está presente, La Masa, Papá Pitufo, figuras de distintas series de televisión, la ambulancia de los Cazafantasmas... La decoración se extiende por todo el restaurante. Hasta los aseos masculinos están empapelados con dibujos de Marilyn Monroe y otras actrices de la época. ¿A quien no se le había ocurrido nunca un bar con este motto? Se han ganado la propina.

Fuente de la fotografía.

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