Compadre:
A pesar de que el tiempo no acompañó, ya te dije que debíamos sentirnos afortunados porque no hacía nada de frío. Confieso que de todas las veces que estuve en Ámsterdam, durante tu visita fue la primera vez que vi el bright side de la ciudad. Caminado con las manos en los bolsillos a ninguna parte, orientándonos en los mapas de las calles (tras hacer cola). El único objetivo era huir del bullicio, de las zonas turísticas a las que tu te refieres como grupos de italianos ruidosos.
Tampoco estuvo mal la cena que nos pegamos, la compañía que teníamos en el restaurante, las copas de después y las conversaciones serias pero divertidas. Es tranquilizador ver que tus amigos tienen inquietudes y pensamientos similares a los tuyos acerca de lo cotidiano, y que para todo el mundo llega un momento en el que se ven las cosas de forma clara, solo hay que esperar. Creo que ya te lo dije en alguna ocasión, cada vez que te oigo hablar de cualquier cosa - bastante a menudo por otra parte ;) - me quedo pensando "Vaya, si este tío no hubiese dicho tal o cual cosa, jamás se me habría ocurrido pensar de esta manera o considerar que hay más puntos de vista para llegar a una conclusión...". Se agradece.
Me alegro de haberte visto compadre. Suerte en Berlín.
Un abrazo.
Simba.

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